POR: LUIS AUGUSTO MARTÍNEZ
El 4 de octubre de 1965 marcó el nacimiento de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Lagunillas (ACIL), una institución que, a lo largo de seis décadas, se ha mantenido como el termómetro y el motor del desarrollo en la Costa Oriental del Lago. Si bien su origen fue la defensa del gran empresariado petrolero, su evolución reciente ha demostrado una notable capacidad de adaptación, redefiniendo su rol para abrazar la nueva realidad económica y la indispensable alianza con el sector público.
ACIL surgió de la necesidad de canalizar las demandas de una Ciudad Ojeda en crecimiento, donde comerciantes de diversas nacionalidades se unieron para exigir mejores condiciones. Esta visión inicial de protagonismo cívico no solo se centró en lo económico, sino también en el desarrollo social, comunitario y educativo, sentando las bases de su influencia regional.
La mayor transformación de ACIL se ha manifestado en la última década, donde ha demostrado una visión estratégica al pivotar hacia la promoción del sector emprendedor.
El gremio ha entendido que la diversificación económica pasa por la formalización, capacitación y apoyo al pequeño y mediano comerciante y al emergente emprendedor. Esto se evidencia en las alianzas de formación y los llamados constantes a la inclusión gremial de este vital sector. ACIL es hoy un tutor y facilitador para aquellos que, con capital limitado pero gran resiliencia, buscan reactivar el aparato productivo desde abajo.
Este enfoque en el emprendimiento va de la mano con una postura clara y moderna sobre la gobernanza local: la necesidad de trabajar de la mano con el Gobierno Municipal.
Lejos de una confrontación estéril, la directiva de ACIL ha reafirmado su compromiso de cooperación con la alcaldía y los diferentes niveles de gobierno para impulsar el desarrollo local. Entienden que los desafíos de infraestructura, seguridad y servicios públicos no pueden resolverse sin una mesa de trabajo conjunta donde la voz del sector privado aporte soluciones prácticas y eficientes. Esta colaboración es fundamental para generar un clima de confianza que atraiga la inversión y ofrezca garantías de crecimiento a los nuevos y viejos actores económicos.
A las puertas de su sexta década, ACIL ya no solo mira al pasado petrolero; se proyecta como un gremio de vanguardia, resiliente y colaborativo. Su historia es un testimonio de lucha; su presente, un llamado a la unidad gremial, y su futuro, un pacto de trabajo conjunto con las autoridades para que Lagunillas y la Costa Oriental del Lago recuperen su brillo económico.
Luis Augusto Martínez
Presidente del Concejo Municipal de Lagunillas