Economía.- América Latina y el Caribe atraviesan un momento decisivo. A pesar de contar con abundantes recursos naturales y capital humano valioso, la región enfrenta una serie de desafíos estructurales que amenazan su desarrollo sostenible. Así lo revela la 18.ª edición del informe “Perspectivas Económicas de América Latina 2025”, elaborado por la OCDE, la CEPAL, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Comisión Europea.
Una región rica, pero con baja productividad: El informe, titulado “Impulsando y financiando la transformación productiva”, señala que la región vive una paradoja: su potencial económico contrasta con una productividad estancada, una estructura económica frágil y una informalidad laboral que afecta a más del 50% de la fuerza de trabajo. Esta situación limita el crecimiento inclusivo y perpetúa la desigualdad.
Además, la dependencia de sectores extractivos y de bajo valor agregado ha impedido una diversificación productiva que permita generar empleos de calidad y fomentar la innovación.

La hoja de ruta: sostenibilidad, inclusión e innovación
Lejos de limitarse al diagnóstico, el estudio propone una estrategia integral para modernizar la economía regional. Esta hoja de ruta se basa en tres pilares:
Sostenibilidad: promover modelos productivos que respeten el medio ambiente y reduzcan la vulnerabilidad climática.
Inclusión: garantizar que el crecimiento beneficie a todos los sectores sociales, especialmente a mujeres, jóvenes y trabajadores informales.
Innovación: fomentar la digitalización, la educación tecnológica y la inversión en ciencia para aumentar la competitividad.
Para lograr esta transformación, se estima que América Latina necesita movilizar cerca de 99 mil millones de dólares anuales hasta 2030, una cifra que pone en evidencia la magnitud del reto.

El rol del sector privado y la cooperación internacional
Durante la presentación del informe en la IV Cumbre CELAC-UE, se destacó que el sector privado debe ser protagonista en esta transformación. La inversión en infraestructura, tecnología y formación laboral no puede depender exclusivamente del Estado.
Asimismo, se subrayó la importancia de convertir las recomendaciones en políticas públicas concretas, evitando que los diagnósticos queden archivados. La cooperación entre gobiernos, empresas y organismos multilaterales será clave para avanzar hacia un modelo económico más resiliente y justo.
Un llamado urgente al cambio
El informe “Perspectivas Económicas de América Latina 2025” no solo es una radiografía de los problemas, sino un llamado urgente a la acción. La región tiene los recursos, el talento y las alianzas necesarias para reinventarse. Pero el tiempo apremia, y la transformación productiva ya no es una opción: es una necesidad histórica.