POR: ALFREDO GONZÁLEZ
Trabajador Petrolero
“Un hombre nunca debería avergonzarse de admitir que está equivocado; porque, al hacer esta confesión, demuestra que hoy es más sabio que ayer».
Jean-Jacques Rousseau, Autor del libro “El Contrato Social”.
La disputa post-electoral, es un hecho notorio e ineludible: toda elección genera ganadores y perdedores. Son muchos los autores de las ciencias políticas, que han estudiado la relación de los participantes en elecciones, como se producen y quiénes son los ganadores, y en especial el papel de los perdedores posterior a las elecciones. El triunfo y la derrota en procesos electorales, están dirigidos por dinámicas sujetas a muchos factores y, además, lo hacen en planos diferentes, casi irreductibles. El éxito en alcanzar el triunfo electoral, se atribuye a diversos aspectos, entre ellos; la manera decisiva del atractivo de su líder. En algunas ocasiones, lo relevante y marcador para el triunfo, puede ser una percepción social de que las cosas marchan bien y hay aversión a un cambio en un partido político diferente al que está en el gobierno y que busca su reelección.
Los referidos estudios de las ciencias políticas han mostrado, partiendo de la voluntad soberana de los electores; dos cosas relevantes sobre las elecciones: Que las pierden los partidos con más división interna. Algo lógico, pues el que no es capaz de gobernarse a sí mismo, mal podrá gobernar en el cargo que se disputa en elecciones. Y que las gana, aparte del más cohesionado por la razón inversa, el partido que haya logrado imponer su lema o mensaje en la campaña electoral. Se trata de haber sabido leer cuál es el ánimo o preocupación de los electores en ese contexto político-territorial y adoptarlo como lema de campaña. Los electores se sentirán identificados con esa propuesta electoral.
La síntesis de la teoría de elecciones expuesta anteriormente, aplica al proceso eleccionario que vivimos hace 15 días en nuestro municipio. La parte que alcanzo el triunfo, habiendo estado en gobierno que buscaba y logro la reelección; de seguro se encuentra satisfecha con los resultados, haciendo énfasis en profundizar su política social y su plan de gestión para afianzar su arraigo en sus electores, simpatizantes y militantes; para el periodo de gobierno que se inicia. Por su parte quienes resultaron derrotados, deberían estar evaluando las causas de no haber alcanzado el triunfo, calculando que cambios son necesarios y requeridos para contrarrestar la política de quienes ganaron, para influir en las decisiones políticas que atraigan mayores electores, simpatizantes y seguidores; y establecer estrategia y plan de acción (hoja de ruta) para ganar en las siguientes elecciones.
Existe una matriz de opinión que esto último no está siendo desarrollado por los que perdieron en los comicios municipales. En el acto donde se presentaban los integrantes del Comando de Campaña, se percibió el rechazo para alguno de sus integrantes, así como la potencial división entre sus miembros, cuya dicotomía se profundizo y hecho más evidente y notoria tras perder las elecciones. Debería existir un informe tecno-político sobre el escritorio del candidato bolivariano, con distribución a las autoridades del partido en la región; con análisis de indicadores, métricas, tendencias, recomendaciones y lecciones aprendidas post-elecciones de la campaña electoral, mas sin embargo, no es imprudente aseverar que tal informe no existe y no hay el más mínimo propósito de elaborar el mismo. Ante la desgarradora realidad de los resultados comiciales, asalta al imaginario colectivo, sibilinamente, la existencia de una contra-campaña desde las entrañas de las filas revolucionarias, fomentado por la estratagema de “paranoia conspirativa y manipuladora”, auspiciada por quien padece una inclinación mitómana patológica; que en las elecciones municipales del 2008 mando a votar por el “gordito de oro” en contra del candidato bolivariano de otrora que, pese a su conducta extravagante (portaba un huevo de avestruz como su banderola de campaña), contaba con el apoyo del Comandante Eterno Hugo Chávez.
Hay runrunes de que la culpa de no haber alcanzado el triunfo; se va siendo dividida entre todos los actores del Comando de Campaña, y que por deshacerse de esa culpa, son capaces de incluso hasta culpar a un animal para despojarse de toda culpa que caiga sobre ellos, haciendo alusión al libro “La Culpa es de la Vaca”.
Creo que no habrá muchos que discutan que el PSUV en nuestro municipio, está hoy mucho más dividido que antes en comparación con los partidos que acompañaron la reelección de quien resulto ganador en los pasados comicios. Es imperante realizar una reingeniería política en el PSUV y recomendable la supresión de su actual estructura municipal (esto fue esbozado en mi artículo anterior) para resurgir y ser capaz de adaptarse a las nuevas circunstancias con inteligencia social, tolerancia, creatividad, disciplina y respeto, a fin de iniciar desde ya la “campaña” para revertir la profundización del gran revés político y lograr alcanzar el triunfo en las próximas elecciones, retomando el legado del Comandante Eterno Hugo Chávez.
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