Economía.- La reciente caída del dólar en Colombia, que se ubica en 3.663,24 pesos por unidad, ha convertido al peso colombiano en una de las monedas más apreciadas de América Latina, según análisis del economista tachirense Aldo Contreras.
Este fenómeno, explicó, responde a presiones ejercidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, para reducir las tasas de interés y las de las tarjetas de crédito, que el propio mandatario ha elevado hasta el 10%.
Contreras sostiene que estas presiones han debilitado la confianza en el dólar estadounidense, generando una apreciación sostenida de las monedas emergentes. “Esto ha impactado directamente sobre la confianza del dólar de EE UU y ha hecho efectivamente que las monedas emergentes se sigan apreciando”, afirmó.
En paralelo, el economista señaló que la onza de oro troy superó los 4.600 dólares, alcanzando los 4.640 dólares, lo que considera un revés para la política monetaria norteamericana. “Distintos bancos centrales se han pronunciado en defensa de la autonomía de la Reserva Federal y de todas las entidades bancarias centrales. Lo ha hecho el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el de Canadá, Dinamarca, Suiza y Australia”, enfatizó.

Remesas en descenso para los venezolanos
Uno de los efectos más inmediatos de esta apreciación del peso colombiano es la reducción en el valor de las remesas que reciben los venezolanos en Colombia. Contreras advirtió que por cada 100 dólares enviados, los receptores obtendrán ahora entre 360.000 y 370.000 pesos, frente a los más de 410.000 pesos que se obtenían en 2025.
Este descenso representa una pérdida significativa en el poder adquisitivo de los venezolanos que dependen de las remesas, especialmente en zonas fronterizas como el Táchira y el Norte de Santander.
Aunque el fenómeno perjudica a los venezolanos, Contreras señala que para Colombia el impacto es mixto. “Las exportaciones se están haciendo excesivamente baratas, mientras que las importaciones empiezan a ser atractivas para la economía del país vecino, lo que desequilibra la balanza de pago”, explicó.
Este desequilibrio podría generar tensiones en el comercio exterior colombiano, afectando a sectores productivos que dependen de la competitividad internacional.
Un escenario de incertidumbre
El economista concluyó que este panorama refleja una crisis de confianza en la política monetaria global, donde las decisiones de grandes potencias como Estados Unidos repercuten directamente en las economías emergentes. Para los venezolanos en Colombia, el reto será adaptarse a un entorno donde el dólar pierde fuerza y el peso gana terreno, con consecuencias directas en su calidad de vida.