POR: ALFREDO GONZÁLEZ
Trabajador Petrolero
Iniciaba el siglo XX y las garras del colonialismo asechaban nuestro continente. El 9 de diciembre de 1902, potencias europeas —Alemania, Inglaterra e Italia—iniciaron un bloqueo naval contra Venezuela, por supuestas reclamaciones de deuda externa y compensaciones por daños sufridos por ciudadanos de esos países durante las guerras civiles en nuestro país. 15 unidades de la armada Inglesa y Alemana actuando en operación conjunta atacaron el puerto de La Guaira. Allí tomaron, sin combatir, a 6 naves de guerra venezolana. Ese bloqueo se mantuvo hasta febrero del 1903.
El Gral. Cipriano Castro, llevaba el poder en Venezuela, y a pesar de que durante su gobierno se había establecido una Junta Calificadora de Reclamaciones, donde se evaluaban las demandas presentadas por los países europeos que exigían pagos y compensaciones para sus ciudadanos por los hechos de las guerras internas en nuestro país, parte de esas potencias europeas se lanzaron al bloqueo naval para expoliar las riquezas de nuestro país.
El Gral. Castro denuncio las agresiones de las potencias europeas, las cuales violaban el orden mundial que se había establecido en esa época. Fue cuando lanza su famosa proclama donde expreso: “la planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria”, frase que se convirtió en símbolo de resistencia y arengo al pueblo venezolano para defender su soberanía y su libertad. La proclama fue acompañada de discursos en plazas públicas y publicaciones en la prensa nacional, que reforzaron el sentimiento patriótico.
El bloqueo criminal de las potencias extranjeras, llego a si fin, a través de la mediación de los Estados Unidos, no por defender los intereses ni la soberanía de Venezuela, más si para consolidar su hegemonía regional y resarcir su Doctrina Monroe, mostrándoles a las potencias extranjeras que “América es para los Americanos”. Ya los Estados Unidos veía en ese momento sus intereses económicos en la región, especialmente petroleros para expandir su imperio.
El bloqueo de las costas venezolanas por parte de Alemania, Gran Bretaña e Italia entre 1902 y 1903 representó mucho más que un simple cobro de deuda. En realidad, respondió a los intentos de las potencias europeas por mantener su dominación colonia la través de medios económicos. Ese episodio de la historia de nuestro continente, puso en evidencia las intenciones de las naciones europeas de querer apropiarse de nuestras riquezas y anexar territorios venezolanos de importancia geoestratégica, para mantener y expandir sus imperios.
Situación similar es la que estamos viviendo en la actualidad. Recientemente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; confirmó el endurecimiento del cerco marítimo contra nuestro país, afirmando que " Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de América del Sur " y advirtió que esa presencia seguirá creciendo, y el impacto para nuestro país será como nada que hayan visto antes, hasta que, según sus palabras, devuelvan a Estados Unidos " todo el petróleo, la tierra y otros activos que anteriormente nos robaron ".
Nuestro país, con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, que ha venido sobrellevando el más brutal y unilateral bloqueo económico, comercial y financiero, con casi mil sanciones que afectan nuestra economía y con ello el bienestar del pueblo de Venezuela, ahora enfrenta un bloque petrolero por parte de los Estados Unidos.
Reviviendo la Doctrina Monroe; los Estados Unidos busca, a partir ese bloque petrolero, tumbar al gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro, y con ello colocar un presidente “títere” que se doblegue a los intereses de la administración estadounidense y entregue nuestras riquezas, principalmente el petróleo.
Ante estas nefastas intenciones debemos hacer un frente de defensa integral, resaltando la conciencia bolivariana con una profunda vocación anticolonial, heredada de nuestra gesta independentista y del legado de nuestro Libertador Simón Bolívar, para así defender nuestro sistema democrático, nuestra independencia y el derecho inalienable de nuestro pueblo a la libre determinación, donde se respete la libertad de conciencia sin que otra nación pretenda doblegar nuestra soberanía a través de medidas políticas, económicas o militarmente.
Trabajador Petrolero