COMUNICACIÓN INSTITUCIONAL EN LA ERA DE DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS

por El Regional del Zulia
ARGENIS MENDOZA

 

POR: ARGENIS MENDOZA

Periodista / Doctor en Educación

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Un elemento fundamental para toda institución o corporación en cualquier lugar del mundo es la información, su gestión implica responsabilidades y competencias técnicas que transitan por las habilidades personales para su búsqueda, interpretación, estructuración y difusión, pasando por la propia dinámica organizacional, hasta llegar al componente ético de la misma.

En ese contexto, desde que los organismos públicos y privados existen, la comunicación corporativa es, en esencia, información; no es un hecho fortuito en las empresas actuales la existencia de especialistas en gestión informativa, tanto interna como externa, siendo pertinente recordar al respecto aquella máxima que data de muchos años y aún continúa vigente: la información es poder.

Por lo tanto, quienes ejercen funciones comunicacionales en las organizaciones, en especial aquellas personas ubicadas en los segmentos etarios de las denominadas generaciones baby boomers y “X”, han notado las transformaciones de ese poder en el ámbito informativo empresarial, estas vienen sucediendo a lo largo de los años; la realidad organizacional de las décadas 80 y 90 del siglo XX, así como del primero y segundo decenios del siglo XXI, son muy disímiles, distinción dada por el avance de la ciencia y su hermana, la tecnología.

Por ejemplo, mencionaré solo dos actividades frecuentemente ejecutadas dentro de las tareas propias de la comunicación empresarial interna: el resumen de prensa y el análisis de entorno; ambos documentos han sido muy impactados por el surgimiento de otro elemento tecnológico: las redes sociales virtuales (RRSSVV), las cuales conceptualizo de ese modo para diferenciarlas de las redes sociales presenciales formadas por individuos “en cuerpo presente”, no mediadas por un equipo electrónico.

En el caso de resumen de prensa, este pasó de ser un compendio informativo algo extenso, con mención del titular reflejado en un medio de comunicación impreso secundado por un comentario de dicha nota que, hace 40, 30 o 20 años, se sugería no excediera de 4 líneas; hoy se mantiene casi toda la estructura, excepto la extensión del comentario: no debería sobrepasar a 140 caracteres.

Acerca del análisis de entorno, se puede asegurar que el mismo también está sometido a las reglas de la concisión impuestas por el uso de la tecnología, este informe destinado hacia la toma de decisiones de la alta gerencia de la organización, varió de un estudio amplio, con muchas páginas, multifactorial y multidisciplinario en las décadas pasadas a la actualidad como un protocolo en el que la precisión de los datos y la brevedad, sin perder su rigurosidad científica, forman parte fundamental de sus estructuras morfológica y de contenido.

Igualmente ocurre en los demás análisis que suelen ejecutarse en el área de la investigación de la comunicación, cuyas bases se sustentan en las teorías clásicas y en aquellas que han venido surgiendo durante estos años, donde los avances tecnológicos han dinamizado los procesos inherentes a la comunicación social, generando nuevas perspectivas en este derecho humano fundamental para toda la humanidad: comunicarse e informarse.

Sobre los factores de concisión y precisión de los mencionados documentos, al igual que en otras acciones comunicacionales institucionales, las RRSSVV inciden directo en ellos, tomando en cuenta que desde finales del siglo XX, la mayor parte de los seres humanos cambiaron el papel periódico por los dispositivos electrónicos, donde la inmediatez y tiempo limitado para la lectura, conforman un complejo escenario de competencia en el plano difusivo de los mensajes.

Lo anteriormente planteado exige a los especialistas en comunicación corporativa o institucional habilidades más sólidas en materia investigativa y de redacción, un nivel muy alto en su capacidad crítica-reflexiva, engagement (compromiso entre la organización y sus públicos en las comunicaciones generadas entre sí); todo ello, sin obviar la dimensión ética que derivará en la credibilidad, confianza, imagen e identidad empresariales.

 

Argenis Mendoza (Periodista / Doctor en Educación)

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