A sus 19 años, Leonardo Pérez ha logrado lo que muchos tardan décadas en construir: una voz propia en el mundo del cine. Merideño desde el 15 de agosto del 2006, escritor desde la adolescencia, y ahora director de cortometrajes que tocan fibras íntimas, Leonardo se presenta en este trabajo especial, como quien ha vivido mucho más de lo que su edad sugiere. En esta conversación, nos habla de su recorrido, sus heridas, sus pasiones y de cómo el arte lo ha salvado.
Leonardo Pérez no solo dirige cine: losiente. Su historia es la de un joven que, en medio del dolor, encontró en el arte una forma de reconstruirse. Y lo más admirable es que lo hace con una sensibilidad que conmueve, con una madurez que sorprende, y con una autenticidad que promete dejar huella.
Pérez estudió guion y dirección de cine en Crehana con la cineasta Delfina Jaureguialzo, aunque para él su gran maestro es el mismo cine, ya que lo ve y siente con intensidad. Así que películas como Harakiri (1962), The Green Knight (2021), Lady Bird (2017), Lamb (2021), Portrait of a Lady on Fire (2019), Se7en (1995), Y Tu Mamá También (2001), The Passion of Joan of Arc (1928), entre otros, ayudaron, según cuenta, a forjar su visión del séptimo arte.
En medio de la promoción de su nuevo poemario Las Flechas Que Casi Esquivo, nos encontramos con un creador que no teme hablar de sus sombras, que transforma la pérdida en luz, y que entiende el cine como un acto de fe.

EL ORIGEN: ESCRIBIR PARA EXISTIR
“Empecé a crear cuando tenía 12 años”, nos cuenta Leonardo, con la serenidad de quien ha recorrido un largo camino. “Mi primera novela, Veneno, la escribí en el 2018 mientras cursaba el primer año de bachillerato. Fue un trabajo completamente autónomo. No conté con mucho apoyo, pero eso nunca me detuvo. Lo vi como una forma de pulir mis ideas”.
Ese primer libro se convirtió en trilogía, y luego vinieron más. Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 2022 con Destellos Naranjas, y luego con Tenue, el cortometraje que lo catapultó como director. “Tenue cambió mi vida por completo. Fue un salto de fe. No tenía grandes expectativas, pero el resultado fue abrumador. Se trata de hacer las cosas con el corazón y con convicción, creyendo que vale la pena”.
Hoy, con su poemario recién publicado, Las Flechas Que Casi Esquivo, Leonardo reflexiona sobre su trayectoria: “Ha sido un trabajo de años, de contarle al mundo quién soy, de demostrar que se puede crear arte con esencia única, incluso sin grandes recursos. Lo importante es hacerlo con el corazón”.

TENUE: CUANDO EL CINE NACE DEL DUELO
Aunque Tenue es una obra de ficción, su raíz es profundamente personal. “Refleja una historia muy importante en mi vida: el fallecimiento de mi papá. Él murió en enero de 2023, y ese fue el motor que impulsó la creación del cortometraje. El nombre surgió en medio del duelo”.
Leonardo no esquiva el dolor. Lo enfrenta, lo transforma. “Estaba atravesando una depresión crítica. Me sentía apagado, sin motivación. Incluso cuando me gradué de bachillerato, no sentí alegría. Todo era gris”.
Pero en medio de ese abismo, nació la necesidad de crear. “Escribir Tenue fue un respiro. No lo hice para superar la pérdida, porque eso no se supera, sino para aprender a vivir con ella. Originalmente iba a ser un libro, pero me di cuenta de que merecía más. Tenía que convertirse en un cortometraje. Y fue la mejor decisión que tomé”.
“Lo que más quise retratar con Tenue: una historia diferente, que no girara en torno a lo típico, sino a algo más profundo, más humano. Quise hablar de naturaleza, de bosque, de sentimientos. Tanto a nivel artístico como emocional ha sido invaluable. Me siento muy agradecido y contento por todo lo que aprendí con ese proyecto, por todo el camino recorrido, y quiero utilizar ese aprendizaje como impulso para construir una nueva historia, con más profundidad, más estética, más riesgo, y más cuidado en todos los detalles.

EL AMOR POR EL CINE: DE DISNEY A ARI ASTER
Desde niño, Leonardo sintió una conexión especial con el cine. “Me encantaban las películas de Disney, los superhéroes, Harry Potter. Siempre fui muy imaginativo, siempre estaba creando historias en mi mente”.
Con el tiempo, ese amor se volvió más profundo. “A los 13 o 14 años vi Midsommar de Ari Aster. Me impactó, pero luego entendí su simbolismo y lenguaje visual. Desde entonces, me propuse entrenar mi ojo y comprender el cine como lenguaje”.
Sus influencias son tan diversas como potentes: Ari Aster, los hermanos Coen, Robert Eggers, Greta Gerwig, Yorgos Lanthimos, Alfonso Cuarón, Denis Villeneuve, Luca Guadagnino… pero hay una figura que destaca: “Petra Collins es mi mayor inspiración. Admiro profundamente su visión creativa. Y claro, David Fincher, que es un clásico imprescindible”.
EL CINE NACIONAL TIENE FUTURO
Para Leonardo el cine nacional, luego de casi 130 años de haber llegado al país aún no logra alcanzar un desarrollo más relevante en la cinematografía mundial, porque pese a tener un futuro enorme, “muchas de las películas venezolanas conocidas se centran en un mismo tema que ha terminado por generar un cliché sobre lo que significa ser venezolano”.
Asegura que siempre giran en torno al crimen, la violencia o la Venezuela del siglo XIX. “El cine venezolano se crea desde una óptica muy dura, muy sangrienta, muy marcada por lo mismo: crimen organizado, violencia estructural, conflictos sociales profundos”.

Para el joven cineasta es necesario abrirle espacio a otras historias, para mostrar que Venezuela no es solo eso. “Hay que explorar otros géneros que conecten desde lo emocional o lo simbólico, porque también se pueden contar historias de crecimiento personal, drama íntimo, relaciones humanas, fantasía, incluso terror o ciencia ficción con identidad local”.
“Esto solo se puede lograr con nuevas historias, con nuevas caras, y con personas e instituciones que estén dispuestas a apoyar esas nuevas caras. Lo más importante es sacar adelante el cine independiente, porque ahí está la clave. El cine indie es donde nacen las ideas que realmente pueden cambiar la percepción que el mundo tiene de Venezuela”.
Leonardo ver lo magnífico es ver tanto potencial en cineastas, filmmakers y en general en todo el ámbito artístico venezolano. El talento acá sobra… lo que falta es apoyo.
CREER EN LAS HISTORIAS QUE SE CUENTAN
Sin ánimos de resaltar su trabajo resiliente, Leonardo asegura que lo más importante para las nuevas generaciones de cineastas venezolanos desde cualquier rol es nunca rendirse. “Lo fundamental es creer en uno mismo y sacar el proyecto adelante como sea, sin importar el presupuesto ni los medios, sino la historia que quieres contar y la confianza que tengas en tu trabajo y en lo que haces”.
Así que, jóvenes cineastas, artistas, músicos, actores, cantantes, todo el que quiera crear: lo importante es creer en uno mismo con humildad. Nunca desde el ego, siempre con humildad. Y seguir adelante. Si haces las cosas bien, lo bueno llegará a ti. Y lo más importante: apoyarnos entre artistas, valorar al otro, y jamás creernos mejor que nadie.

CUÉNTANOS ALGO QUE RESALTAR SOBRE VENEZUELA
– Cada vez que hablo de Venezuela y me preguntan por ella, me emociono, porque es que Venezuela lo tiene todo. Yo, por ejemplo, tuve —y tengo— el placer y el honor de haber nacido, haberme criado y seguir viviendo aquí, siendo merideño.
Cada vez que participo en un festival, que me entrevistan, o que recibo algún premio, siempre menciono a Venezuela. Siempre la nombro con fuerza y con orgullo, porque no es solo un país: es una esencia, una raíz. Estas montañas me han regalado muchísimo, y han sido las musas de la mayoría de mis trabajos. Tanto Tenue como Las Flechas Que Casi Esquivo están profundamente inspirados en Mérida, en su cultura, en su clima mágico. Para mí, esta ciudad está encantada.
Este país creativo que tiene una riqueza impresionante en arte, cultura, sensibilidad…. Lo que más resalto del país es su talento.
EL ARTE COMO SALVACIÓN
Enfocado en sus proyectos actuales, sigue creando bajo las sombras, aunque recientemente anunció que trabajo en su nuevo proyecto Solsticio, obra conectada con Las Flechas Que Casi Esquivo y de gran exigencia personal, con el que espera conectar con su público.
“Llevo meses desarrollando este nuevo proyecto cinematográfico y siento que tiene el potencial de marcar una nueva etapa en mi carrera. Aun así, sé que todo toma su tiempo, y por eso sigo explorando su concepto, aprendiendo sobre él y sus ideas con calma. Lo que sí tengo claro es que quiero que sea algo estéticamente muy distinto, con una historia innovadora, simbólica, y que se atreva a ser rara, inusual”.
“Quiero volver al cine con un proyecto mucho más grande que Tenue, y me estoy exigiendo más que nunca”.Leonardo Pérez no solo dirige cine: lo vive, lo respira, lo transforma. Su obra es testimonio de que el arte puede ser refugio, espejo y puente. “Hoy siento que el tono de mis películas está marcado por mis vivencias, especialmente las más dolorosas. Todo eso ha forjado quién soy y cómo entiendo el arte cinematográfico”.
En un país donde los jóvenes artistas enfrentan desafíos enormes, Leonardo representa una generación que no se rinde, que crea desde la herida, que apuesta por la belleza incluso en medio del caos.
