Decía Ionesco Troconis, uno de los cineastas que visibiliza de la mejor manera la labor cinematográfica en el Zulia y Venezuela, que el amor por Cine en sí mismo es una travesía donde hay encuentros maravillosos que no paran. “Es un viaje espiritual donde encuentras personajes en cada rincón donde tu visión de artista se pose. Un criador de tortugas o un cazador de cocodrilos, un relámpago o un eminente científico. El cine son todas las historias que te rodean”.
A lo largo de esta investigación para recrear una Edición Especial con la que celebramos el 35 Aniversario de nuestro diario Web El regional del Zulia titulada Venezuela de Película, y que comenzó como un tema editorial y terminó como maravilloso relato de historias diferentes sobre el cine venezolano; queda demostrado que la cinematografía nacional es ese recorrido de paradas espectaculares y apasionantes en ese viaje de matices del que habla Ionesco Troconis.

Una muestra es una estadística que encontré en una de mis lecturas sobre el cine nacional, donde aseguran que entre 2005 y 2015, una década para ser exacta, se estrenaron en Venezuela 171 películas, lo que ejemplariza la apuesta con ideas y propuestas innovadoras de nuestros cineastas, que como expresa Ionesco, no paran de filmar, porque su amor por el arte audiovisual en el momento que florece no lo marchita ni el inclemente sol marabino, ni la corrosión de la sal, ni el frío del Páramo, ni el maleficio de algunas cosas, ni mucho menos la demolición sin justicia de un barrio; porque hasta debajo de una piedra, de una tabla, y por supuesto del cielo estrellado, lluvioso o con la luminosidad del día; hay una infinita estela de historias esperando ser contadas.
La pregunta siempre será ¿si habrá un futuro prometedor en el cine nacional? La respuesta es sencilla: Seguirá creciendo, como lo ha venido haciendo.
Las cifras lo aseguran, ya que 7 de las 20 películas nacionales más taquilleras de la historia, fueron estrenadas entre 2005 y 2015, esa misma década que citaba antes.
El cine tiene una enorme tarea dentro de la cultura venezolana reflejada en la identidad, costumbres y realidades del país, que muchas películas de producción nacional han incorporado en sus historias. El folklore venezolano, como leyendas, música tradicional y costumbres populares seguirán mostrándose a través del cine nacional.
JUVENTUD DIVINO TESORO
Aunque está también muy claro que el futuro del cine nacional, aquí y en Pekín, está en manos de la nueva generación que, con estudios y esfuerzo, pueda seguir dejando en alto el nombre de Venezuela.
Si bien la falta de políticas de financiamiento exige más sacrificios, los habrá, porque en esta investigación hemos conversado con cineastas, jóvenes y no tanto, rodando filmes muy interesantes con muy bajo presupuesto. Además, siempre está la opción de poder asociarse con productoras extranjeras para producir sus películas.
Pese a que no porque tengas a la mano una herramienta tan poderosa como la Inteligencia Artificial, puedes hacer un buen cine, los jóvenes la tienen como opción privilegiada, para con su visión y creatividad, poder realizar piezas audiovisuales de bajo costo y de gran calidad.
Y es así como en medio de los desafíos sociales y económicos que atraviesa Venezuela, una nueva generación de cineastas está emergiendo con fuerza, creatividad y una profunda necesidad de contar sus propias historias.

ACTUACIÓN DE ALFOMBRA ROJA
No solo el director y su combo es cine, también lo son sus actores, ellos con su histrionismo son capaces de sacar adelante estos proyectos al mundo, y en eso Venezuela también crece vertiginosamente.
Muchos de ellos sacan adelante historias nacionales como José Ramón Barreto, en Vuelve a la vida y Simón; Juliette Pardau en Papita Maní y Tostón o Luis Gerónimo Abreu en Muerte en Barruecos, Rosario Prieto en Creer o morir, o Samuel Lange Zambrano en Pelo malo, entre tantos otros; mientras otro nutrido grupo sale a vivir ese viaje fuera del país dejando atrás todo los pormenores de su nacionalidad, y convirtiendo entonces ese desarraigo el motor que utiliza como trampolín para llegar a la cima.
Pasó con Lucila Castro en 1924 y se repitió con Lupita Ferrer, María Conchita Alonso, Patricia Velásquez, que con fuerza y elegancia logró hacerse un lugar en una de las sagas más icónicas del cine comercial; Edgar Ramírez, quien sabe que el talento sin constancia no basta, Mariela Martínez, la jovencita Nathalia Lares, Marcelo Michinaux; y la misma María Gabriela de Faría, quien no es solo un rostro en la pantalla grande internacional sino que es voz, es símbolo, es bandera.
Esta lista es larga, y estos nombres son solo una pequeña muestra del histrionismo criollo que florece detrás del encuadre de nuestros, y no nuestros, cineastas; y seguirá creciendo, porque talento y ganas hay de sobra en cada ciudad de Venezuela.

LA LECTURA COMO PILAR CREATIVO: HERZOG LO DICE CLARO
Durante una clase magistral en el pasado Festival de Cine de Venecia, el legendario cineasta alemán Werner Herzog lanzó una advertencia para los jóvenes cineastas, que resuena especialmente en contextos como el venezolano:
“Si quieren ser directores de cine no solo deben ver películas, también tienen que leer. No solo consuman TikTok”.
Herzog insistió en que la lectura no es un lujo, sino una necesidad. Para él, los cineastas deben nutrirse de literatura, filosofía, historia y poesía. La lectura amplía el universo simbólico, afina la sensibilidad y permite construir personajes y mundos con profundidad. En sus palabras, el cine no debe ser solo técnica, sino también pensamiento.
Además, Herzog aconseja comenzar con proyectos financieramente realizables, evitando esperar años por presupuestos millonarios. “Si no puedes hacer una película de un millón de dólares, haz una con diez mil. Lo importante es contar la historia”.
Esta declaración le agrega sentido a lo que repinen nuestros cineastas en sus entrevistas, “ contaremos historias hasta que pasemos al siguiente plano”.
¿CÓMO SE TRADUCEN ESTOS CONSEJOS EN VENEZUELA?
Muchos jóvenes cineastas venezolanos están aplicando esta filosofía sin saber que Herzog los respalda:
Producciones de bajo presupuesto que aprovechan locaciones naturales, actores no profesionales y equipos mínimos.
Guiones inspirados en literatura venezolana, crónicas urbanas y relatos familiares.
Lectura como herramienta de resistencia, donde los libros se convierten en refugio y fuente de inspiración.
Sin embargo la formación del cineastas no depende solo de instituciones, sino de la voluntad de aprender, leer, observar y crear. En un país donde cada esquina tiene una historia, los jóvenes están llamados a ser cronistas visuales de su tiempo. Y como bien lo dijo Herzog, el cine comienza con la lectura, no con el deslizamiento de una pantalla.
No en vano el director, Guillermo del Toro, presente también en el Festival de Venecia 2025, dejó claro en una de sus declaraciones a la prensa, que su versión de Frankenstein no se construyó con píxeles ni algoritmos: “No quiero digital. No quiero IA. No quiero simulación. Quiero artesanía de la vieja escuela. Quiero gente pintando, construyendo, martillando, enyesando”. En lugar de pantallas verdes o efectos generados por computadora, cada set fue erigido de forma tangible: laboratorios, barcos, escenarios en 360 grados, todos palpables y profundamente inmersivos.
El actor Christoph Waltz, presente en ese mismo Festival le agregó a este planteamiento de del Toro, una frase que resume el impacto de esa apuesta: “CGI is for losers” (“La CGI es para perdedores”).
Para del Toro, lo práctico no es solo estética: “Hay una belleza operática cuando construyes todo a mano. Desde fabricar los props hasta supervisar personalmente la pintura y el yeso, buscaba que el público no solo viera, sino sintiera el trabajo de cientos de artesanos».

QUÉ ESPERAR DEL CINE NACIONAL: CRECER PARA CUÁNDO
Para referirse a la falta de notoriedad del cine nacional, el profesor José Luis Angarita consultado para esta Edición Editorial, sostenía, que en este aspecto entran en juego muchos elementos que tienen que ver con la población del país, la inversión que se haga en producción, y hasta la cultura cinematográfica del público. “Una industria de cine necesita un público que permita pagar las inversiones que se hacen en la producción. Un cine desarrollado, comercial y conceptualmente, pertenece a países con economías, poblaciones y redes de distribución que permiten que la recaudación financie el costo de la película actual y de la próxima que se hará”.
Sin embargo, Angarita coincide con el resto de los cineastas que expresaron sus conceptualizaciones sobre cine a través de nuestro trabajo periodístico; en que la notoriedad del cine nacional se alcanza “con calidad de las películas que se hagan y con la constancia en la producción de las mismas”.
Según refiere, que todo trabajo cinematográfico nacional necesita el apoyo del Estado.
A lo largo de su historia, el cine venezolano ha sido influenciado por modelos cinematográficos foráneos, lo que ha afectado su producción y estilo. Sin embargo, ha logrado desarrollar un lenguaje propio que combina influencias externas con una visión auténticamente venezolana, evolucionando en su lenguaje visual y narrativo, adaptándose a nuevas tecnologías y tendencias globales. A pesar de los desafíos económicos, sigue produciendo obras de gran impacto.

¿QUÉ HARÍA REVIVIR EL CINE EN NUESTRAS REGIONES?
En el caso del Zulia, un estado que no solo fue el punto de partida del cine venezolano, sino que ha sabido reinventarse y mantenerse como un faro cultural. Desde las primeras imágenes en movimiento hasta los estrenos en salas modernas, el cine zuliano es una historia viva que sigue escribiéndose con pasión y creatividad.
El Zulia cuenta con talentosos personajes que pueden poner el nombre del cine y el talento venezolano en alto. “Podemos emplear todo esto para con este arte ayudar al país, darle valor, darle fe y darles a muchos jóvenes apasionados por las artes algo a lo que aferrarse y caminar hacia el futuro con un país que merece lo mejor”.
Según Ionesco Troconis el cine es una pasión tan grande, donde todo los que comparten ese amor por el séptimo arte se convierten en familia, en hermanos. “El cine deja muchas alegrías, que te hace conocer gente interesante en el proceso del viaje, por eso el cine es un viaje espiritual. “Alfonso López Sojo, mi socio en la productora “Mestizos” y Ángel Viloria son nuevos hermanos que en mi caso te va agregando el cine”.

EN EL FESTIVAL DE VENECIA “AÚN ES DE NOCHE”
En la pasada edición del Festival de Venecia realizada del 27 de agosto al 6 de septiembre de este año, se mostró una nueva versión de la crisis migratoria de Venezuela con “Aún es de noche en Caracas”, una historia conducida por la venezolana Mariana Rondón, ganadora de la Concha de Oro de San Sebastián con Pelo malo (2013), junto a la peruana Marité Ugás; que supo contar ahondar en la “pérdida” de los afectos y de todo un país inmerso en una tragedia que parece “detenida” en el tiempo.
“Yo siento que es darle un poco esa voz a esa angustia y esa desesperación y silencio del otro lado que ha sentido la diáspora venezolana o el venezolano en general. Es como decir ‘Mira, estas cosas pasan ahí’”, declararon ante la prensa,
Aún es de noche en Caracas es la adaptación de exitosa novela La hija de la española (2019) de la escritora Karina Sainz Borgo y transcurre en medio de las protestas de 2017 en contra del presidente Nicolás Maduro y la violenta represión que las aplacaron, una historia que trastocó el alma de ambas directoras, ya que tuvieron abandonar Caracas y mudarse a Perú con la productora independiente que comparten, Sudaca Films.
Todo lo expuesto en este texto resumen que, en nuestra Venezuela de Película, las ganas de contar buenas historias mueven montañas. La calidad a veces no suele compararse a las grande producciones de Hollywood, pero el sentimiento que los venezolanos le ponen a su trabajo no tiene igual.
¿Las amenazas? siempre las habrá. Para hacer algo bueno las dificultades siempre estarán presentes. Actualmente, Venezuela atraviesa una crisis en todos los ámbitos, pero para los que aman el cine, entre los que me incluyo, quizás mañana esta crisis sea la mejor de las películas que nuestros cineastas lleven a la gran pantalla.
