El cine venezolano tomó un nuevo aire con la llegada del siglo XXI, experimentó una evolución en su identidad artística y volvió a pisar con fuerza las carteleras nacionales.
Este avance fue el resultado de la diversificación de temas y géneros que se presentaron, aunque la realidad social se mantuvo presente en las pantallas, se comenzaron a realizar películas con contenido más ligero y variado del que se había visto previamente.
Aparecieron largometrajes de terror, de aventuras, comedias románticas, musicales, epopeyas históricas y dramas menos sociales y más íntimos, además de formas narrativas más adaptadas a los nuevos horizontes que marcaban las nuevas tecnologías.

Eugenio Sulbarán Piñero, profesor de Estética de la Imagen y el Sonido (de base profundamente cinematográfica) en la Universidad del Zulia, asegura en medio de su satisfacción al ser un guía para esa generación que se prepara en el mundo del arte audiovisual, y donde muchos de ellos serán nuestros nuevos contadores de historia; que la enseñanza es el despertar de una conciencia. “Es gratificante observar que algunos de ellos alcanzan sus metas y cubren sus inquietudes de pregrado”.
El cine naional, según Sulbarán, está resurgiendo ante la iniciativa de nuevas generaciones que se han atrevido a construir novedosas temáticas y narrar nuevas historias. “Estéticamente nuestro cine ha tenido un notable desarrollo en los últimos años, pero hay que seguir avanzando en la construcción de una industria con sus propias características destacadas y diferenciadas de otros medios”.
No cabe duda que las nuevas tecnologías se han traducido en un cine digital que cambió la industria de forma irreversible. Por un lado, redujo los costos de producción, y por el otro, permitió que la calidad técnica de las películas se nivelara nuevamente con la oferta extranjera; sin embargo, Sulbarán que conceptualiza el cine como “un arte multidimensional que combina diversas disciplinas para crear una experiencia emocional y sensorial única, ya que no solo cuenta historias, sino que, relata a través de una cuidadosa interacción entre imagen, sonido, edición, actuación y dirección”; refiere que la tecnológica no es la panacea del cine. “Como cualquier otra tecnología, la IA vino para quedarse y transformar los modos de creación, pero, hará falta siempre el razonamiento humano que la active y alimente”.
A pesar que para muchos entendidos sobre el tema de que se den estos avances permitieron que surgieran nuevas productoras y fuese posible llevar adelante proyectos personales sin un gran presupuesto, lográndose, ademas algunas alianzas con productoras y distribuidoras internacionales; para Sulbarán no cualquier persona puede ahora gestionar la creación de contenidos audiovisuales. “Las herramientas tecnológicas son más fáciles de adquirir, pero desde ese punto hasta llegar a proyectar su contenido en una sala de exhibición cinematográfica hay una gran distancia (a menos que se reglamente o legalice).”
Dejó claro que hacer una película o un film –que a la larga es una producción audiovisual hecha con lenguaje cinematográfico– hoy día parece ser más sencillo, pero no hay que olvidar que el concepto de cine es mucho más amplio que la mera creación. “Hay una gran competencia entre las cadenas de producción y difusión de contenidos en streaming por acaparar la mayor cantidad de usuarios y realizadores, cuya gestión de contenidos está controlada por un algoritmo; pero eso no es cine”.
Para Sulbarán el cine es arte porque es interdisciplinario, porque crea una maravillosa experiencia sensorial, que tiene la capacidad de narrar audiovisualmente un relato, transmite significados, crea y envuelve un sentido contextualizado cultural y socialmente, que evoluciona histórica y tecnológicamente; además, es un tipo de arte que invita a una interpretación personal, subjetiva, simbólica e, incluso, ilimitada; por lo que la enseñanza de este arte, aunque no escapa a los cambios, debe debe adaptarse a los nuevos paradigmas, a las tecnologías, a la sociedad donde formas o capacitas. “No se trata únicamente de adaptarse a estos cambios, sino comprender las razones por las que se manifiestan”.
UN POCO MÁS DE FINANCIAMIENTO
El regreso del financiamiento estatal: La creación en 2006 de la productora estatal “La Villa del Cine”, fundada con el objetivo de ser una plataforma de recursos técnicos y humanos, impulsar el desarrollo del cine venezolano, la formación de nuevos talentos y la difusión de obras nacionales a través de su distribuidora, Amazonia Films; permitió que algunos cineastas obtuvieron los recursos necesarios para realizar largometrajes de ficción de alto presupuesto, además de otro tipo de producciones.
El resultado de esta evolución fue un reencuentro entre la audiencia venezolana y su cine. Las películas hechas en casa volvieron a ser taquilleras, la producción de nuevos largometrajes aumentó y surgió toda una nueva generación de jóvenes cineastas.
El cine venezolano se transformó en un nuevo reflejo de la sociedad, abordando temas como la desigualdad, la migración y la vida cotidiana, explorando la complejidad de la realidad venezolana con una mirada crítica.
Varias películas en este nueva era obtuvieron grandes reconocimientos internacionales, por ejemplo: Hermano de Marcel Rasquin (2010) obtuvo el premio a Mejor Película en el Festival de cine de Moscú, Habana Eva (Fina Torres, 2010) fue galardonada como Mejor Película Internacional en el Festival de Cine Latino de New York, Azul y no tan rosa (Miguel Ferrari, 2012) recibió el Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana, Pelo malo (Mariana Rondón, 2013) ganó la Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, La distancia más larga (Claudia Pinto, 2013) obtuvo el Premio a la Mejor Película de América Latina en el Festival Internacional de Cine de Montreal y Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015) ganó el León de Oro a la Mejor película del Festival Internacional de Cine de Venecia, así como otros numerosos galardones internacionales.

EL RENACER DE LA TAQUILLA
En el año 2000 la cinta Manuelita Sáenz del realizador Diego Rísquez, logra un nuevo éxito de taquilla para el cine nacional. Sin embargo, el verdadero cambio en el cine venezolano se podría ver unos años después, en el 2003, con el estreno de Yotama se va Volando, de Luis Armando Roche y el mexicano Rodolfo Espino, primera cinta venezolana realizada en cine digital que es estrenada en salas comerciales.
También entra en vigencia una Reforma a la Ley de Cinematografía Nacional que fomenta algunos cambios, tales como un porcentaje de cuota de pantalla para el cine venezolano, además de fomentar una mayor participación de la empresa privada en la actividad cinematográfica a través de diversos impuestos e incentivos fiscales.
En 2007 se estrena Postales de Leningrado, de Mariana Rondón, financiada por Ministerio de la Cultura, Pdvsa y el canal TeleSur. Hasta el momento una de las películas venezolanas más exitosas en el ámbito internacional, habiendo ganado el máximo galardón del Biarritz, y dos premios en la 31.ª Mostra Internacional de Cinema de São Paulo. Además, fue la seleccionada para consideración a los premios Óscar de ese año, en la categoría «Mejor película extranjera».
Algunas de las películas más destacadas de este período han sido las siguientes:
En 2004: Punto y raya de Elia Schneider y Una casa con vista al mar de Alberto Arvelo.
En 2005 llega Secuestro Express dirigida por Jonathan Jakubowicz, que trató un tema delicado pero común para algunas personas de las clases altas venezolanas: el secuestro exprés. Según el propio Jakubowicz, esta trama no le parecía muy atractiva para una película, creía que nadie en Venezuela iba a prestarle atención por su recurrencia. Por esta razón él filma a una pareja de adultos jóvenes, que después de una noche de diversión, son secuestrados por tres maleantes, y están siendo ruleteados por toda Caracas a la espera del pago de sus papás.

En 2006 se estrena Elipsis de Eduardo Arias-Nath. Una abuela Virgen de Olegario Barrera en 2007. En 2008 llega A mí me gusta de Ralph Kinnard) En 2008 El tinte de la fama de Alejandro Bellame Palacios y La virgen negra de Ignacio Castillo Cottin.
Para 2009 se disfrutaría de cuatro grandes cintas Cheila, una casa pa’ maita de Eduardo Barberena, Libertador Morales, el justiciero de Efterpi Charalambidis, Son de la calle de Julio César Bolívar y Venezzia de Haik Gazarian, que recibió el premio a Mejor Película del AFFMA International Film Festival de Los Ángeles.
Entre 2010 y 2020 mucho pasó en el cine nacional, géneros novedosos, tramas llamativa, taquilla y reconocimientos de los buenos.

La Hora Cero (2010) de Diego Velasco, mostró la cara del líder malo, que busca salvar la vida de la mujer que ama, y en medio de una crisis hospitalaria, secuestra la clínica e invita a todos los enfermos de bajos recursos para que sean atendidos sin costo alguno, pese a ser un poco fantasiosa, está ambientada en hechos reales, la huelga médica del 28 de diciembre de 1996.

Hermano (Marcel Rasquin, 2010). Trata de dos hermanos caraqueños viven en uno de los barrios más pobres de la ciudad y comparten una gran pasión: el fútbol, que es lo que los moviliza para seguir adelante y tratar de convertirse en dos grandes de este deporte. Sin embargo, las cosas no les van a resultar nada fáciles y tendrán que superar la violencia y la venganza para lograr lograr lo que más desean. Ganó el premio a “Mejor Película” en el Festival de Cine en Moscú. Además fue la postulada por Venezuela para optar por una plaza en los premios Oscar de la Academia como «Mejor película extranjera»
A pesar de la baja producción de largometrajes en 2011 llegó a las salas de cine Cenizas eternas de Margarita Cadenas, y Reverón de Diego Rísquez, (2011). Esta película cuenta la vida y obra de Armando Reverón, pintor venezolano reconocido mundialmente. La historia relata su pasión por el arte, su proceso creativo, su sincero amor por Juanita y los días antes de su muerte. Reverón junto a El rumor de las piedras de Alejandro Bellame Palacios acaparan los premios en el Festival del Cine Venezolano de Mérida, llevándose siete y seis galardones respectivamente.
Se sumó la cinta El chico que miente de Marité Ugás, que capturó la atención del público nacional, y también el de los seleccionadores del Festival de Berlín, convirtiéndose en la primera cinta venezolana en participar en tan ilustre competencia.
En el 2012 se estrenó Azul y no tan Rosa (Miguel Ferrari, 2012) Primera película venezolana en ganar el premio Goya a la “Mejor Película Hispanoamericana”. El drama aborda la homosexualidad y la violencia de género. Cuenta la historia de una pareja gay que decide dar el gran paso de comprometerse, no obstante, uno de ellos debe hacerse cargo de su hijo que no ve en años y que lo visita desde España. Desde ese entonces surgirán una serie de hechos que cambiarán sus vidas para siempre. La película es una de las más taquilleras de la historia de Venezuela.
El manzano azul de Olegario Barrera en 2012. En algún lugar rural de Venezuela alejado de las grandes ciudades, un niño se ve obligado a convivir seis semanas en la casa de su casi desconocido abuelo, lugar donde no quiere estar y además sin la tecnología a la que está acostumbrado.
El Yaque: Pueblo de Campeones (Javier Chuecos, 2012). Este documental relata la historia de José Gollito Estredo, Ricardo Campello, Yoli de Brendt y Cheo Díaz, cuatro windsurfistas que sueñan con ganar el Campeonato Mundial de Windsurf de la PWA.
Piedra, papel o tijera (2012) de Hernán Jabes.
Memoris de un soldado (2012) deCaupolicán Ovalles.
Papita, Maní, Tostón (Luis Carlos Hueck, 2013). El venezolano es amante del béisbol desde la cuna y esta comedia se encarga de mostrar ese aspecto tan profundo de nuestra cultura. Es la historia de un amor entre dos eternos rivales de este deporte: un chico de Los Leones del Caracas y una chica simpatizante a Los Navegantes del Magallanes.

La casa del fin de los tiempos de Alejandro Hidalgo estrenada en el 2013 inició un repunte en la producción nacional de películas, junto a La distancia más larga de Claudia Pinto, Libertador (Alberto Arvelo, 2013) y Simón Bolívar, cuya banda sonora estuvo a cargo del director de orquestas Gustavo Dudamel.
La casa del fin de los tiempos fue considerada la película de terror más taquillera en la historia de Venezuela por encima de cualquier título internacional tras superar los 647 mil espectadores. El filme fue estrenado en más de 35 países y fue merecedor de 15 premios internacionales en festivales de cine fantástico y terror.
Pelo malo de Mariana Rondón gana la Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, al igual que formó parte de la sección: Cine del Mundo Contemporáneo, en el Toronto Internacional Film Festival. Posteriormente es estrenada en Venezuela el 25 de abril de 2014.
Por su parte también se estrenaría La distancia más larga de de Claudia Pinto que en 2015 ganaría el premio a la Mejor Ópera Prima Iberoamericana en la segunda edición de los Premios Platino.
La película de Miguel Ferrari, Azul y no tan rosa, se convierte, ese año 2014 en la primera película venezolana en ganar el Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana; mientras la cinta Libertador dirigida por Alberto Arvelo Mendoza forma parte del corte de 9 películas preseleccionadas en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa en los Premios Oscar de 2014; sin embargo no logra pasar a las 5 nominadas finales. Cabe destacar que había sido estrenada en el Festival Internacional de Toronto de 2013 y en Venezuela el 24 de julio de 2014, el mismo día de la conmemoración del natalicio del Libertador Simón Bolívar.
En 2015 la película Desde allá, ópera prima de Lorenzo Vigas, llena de orgullo al cine nacional al convertirse en la primera película venezolana en formar parte de la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Venecia, el más antiguo del mundo y el segundo más importante, no conforme a esto resulta ganadora del León de Oro a la mejor película del festival, convirtiéndose en la primera película hablada en español y latinoamericana en lograrlo. Desde allá también se presentó en el Festival Internacional de Cine de Torontoen la sección: Discovery, en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en la sección: Horizontes Latinos, en el Festival Internacional del Cine de Mar del Plata en la Competición Oficial Latinoamericana y en el Festival de Cine de Londres en la sección: Drive
En el 2016 la película La Soledad, ópera prima de Jorge Thielen Armand, se estrena en el Festival Internacional de Cine de Venecia, y luego compite en una importante cantidad de festivales internacionales. Armand junto a Rodrigo Michelangeli, fundó la productora venezolana-canadiense La Faena Films y cuenta con sedes en Toronto y Caracas.
En 2017 llegó el estreno de Papita 2da base de Luis Carlos Hueck.
Por su parte en 2018 se estrena Muerte en Berruecos de Caupolicán Ovalles, un film histórico que fue nominado a los Premios Goya.

A lo largo de los años, el cine venezolano ha evolucionado, destacándose por su narrativa profunda y crítica social. Ha cosechado numerosos premios internacionales, y pese a los desafíos económicos y políticos que enfrenta, continúa produciendo obras de gran impacto tanto a nivel nacional como internacional.
En 2019 el director y productor Oscar Rivas Gamboa fue pionero en el uso de teléfonos inteligentes en la filmación de largometrajes venezolanos junto a Sergio Guerrero. En 2020 el Festival Internacional de Cine de Róterdam se exhibe La Fortaleza en la Competencia Tiger, segundo largometraje de Jorge Thielen Armand. Esta es la primera cinta venezolana en competir en ese festival. El cortometraje Flor de la Mar, obtuvo buen recibimiento de la crítica cinematográfica mundial. En plena pandemia del COVID -19 el cineasta Ignacio Castillo Cottin produce La Danubio (2020) es su primera película documental y se encuentra disponible en diferentes plataformas digitales de exhibición.
Plataforma streaming: CineMestizo
En 2020 se lanzó una plataforma de streaming dedicada exclusivamente a películas venezolanas llamada “CineMestizo”, un proyecto que evidencia la adaptación de nuestro cine a las nuevas tecnologías y a la necesidad del espectador venezolano por ver cine propio desde cualquier lugar del mundo. Esta plataforma es la primera y única en su tipo dedicada exclusivamente al cine venezolano, con un catálogo de películas en constante crecimiento que busca apoyar a cineastas y servir como un archivo del cine nacional.

EL EXORCISTA DEL CINE VENEZOLANO ES DE DIOS
En 2022 se estrena El exorcista de Dios del cineasta Alejandro Hidalgo,una coproducción entre Venezuela, Estados Unidos y México, protagonizada por María Gabriela de Faría. El filme fue distribuido en más de 155 países a través de la prestigiosa agencia de ventas internacional XYZ Films, posicionándose como el largometraje venezolano con mayor distribución internacional. Asimismo, se convirtió en la película venezolana más taquillera de la historia a nivel internacional con una asistencia que supera los 2 millones de espectadores y fue merecedora del premio «Box Office International Achievement» de Comscore al convertirse en la película latinoamericana más taquillera del 2022. La película fue adquirida y estrenada en Estados Unidos en salas de cine selectas y plataformas digitales a través de Saban Fims y el estudio Lionsgate. La obra tuvo su premiere mundial en el prestigioso Fantastic Fest de Austin y su premiere Europea en el Festival de Sitges. Asimismo, fue merecedora del premio al Mejor Director en la edición 42 del Festival Internacional Fantástico de Oporto Fantasporto.

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UN CINE QUE CRECE EN LATINAMÉRICA
El cine venezolano desde su origen a finales del siglo XIX es un reflejo de la identidad y realidad del país, y su desarrollo ha sido clave para la expresión artística y cultural de Venezuela. El cine venezolano , uno de los más destacados de Latinoamérica, es una expresión artística que captura la esencia del país, mostrando su diversidad cultural y su historia.
Ahora mismo para la realización de este trabajo especial nos encontramos con un nutrido grupo de cineastas que no paran de trabajar. Néstor “Kiki” Villalobos que estrena este mes de octubre en Madrid su película Creer o morir, Leonardo Pérez el jovencito que se está abriendo paso entre los grandes cineastas del país, y con apenas 19 años ya tiene su corto Tenue en cartelera, Rafael Medida Adalfio con su documental Mariposas de papel que ha cubierto todas las expectativas de sus creadores en los festivales en los que ha participado este año, el mismo Carlos Daniel Alvarado luego de su exito Venite pa’ Maracaibo ahora trae su nueva opera prima Un viaje de Película, Carlos Caridad trabaja en duro en sus nuevos proyectos. Si nos vamos más cerca tenemos en la Región zuliana a Ionesco Troconis, Rita Gónzalez, Régulo Rincón, Augusto Pradelli, trabajando con ahínco y amor al cine para sacar adelante sus nuevas propuestas cinematográficas.
De todo esto podemos resumir el cine nacional con las palabras utilizadas por el profesro Sulbará, el cine es resiliencia y creatividad, y desde ese entonces cuando este catedrático de niño soñaba con plasmar sus historias en la gran pantalla y que no pudo hacerlo, porque no habían para la época escuelas de cine en la Region zuliana; son muchas las cosas que han cambiado, y esa distancia hacia hacer realidad el sueño de convertirse en un cineasta se ha achicado; aunque aún falte un largo trecho para que esa resiliencia también sea menos, y ser un cineasta venezolano sea sinónimo de crecimiento espiritual, profesional, pero también económico, todo eso será posible cuando, como lo sugiere el profesor Sulbarán, cuando se consolide una verdadera industria cinematográfica que pueda integrar producción-distribución-exhibición. “Podemos tener el control de la producción, aunque siempre hará falta más inversión, más financiamiento, pero sin el control, como ha sucedido hasta ahora, de las otras dos cadenas importantísimas para que el cine venezolano, este no podrá visualizarse con más tiempo en pantalla y mayor promoción nacional e internacional. Los cineastas venezolanos han demostrado con creces que en la taquilla nacional el cine venezolano gusta”.
Con la Ilusión que representa el cine, al menos en la mente del profesor de cine Eugenio Sulbarán,cuya vida estuvo marcada por películas de realizadores como Spielberg, Hitchcock, Bergman y Lamata; e inspirada por su profesor de Cine Ricardo Ball; el cine siempre ha ofrecido a su público espectador un despertar consciente a diversas realidades documentadas o ficticias, mostrándose tal cual es como arte, como representación de un imaginario y de una sociedad. Sin embargo aclaró que si se habla de influencia, habría que centrarse en criterios legales, culturales, ideológicos, o de inclusión y exclusión de este maravilloso arte.
De allí que al catedrático solo le queda recomendar a las nuevas generaciones de cineastas, entre la que quiere ser recordado como alguien que ha sembrado una semilla de conocimiento, de competencia, de inquietud o de conciencia, que se mantengan firmes en materializar sus sueños y en crear buenas historias.
Las películas más taquilleras
El exorcista de Dios (2022) de Alejandro Hidalgo (2.1 millones de espectadores a nivel internacional)
Papita, maní y tostón (2013) de Luis Carlos Hueck (1,9 millones)
Homicidio culposo (1983) de César Bolívar (1,3 millones)
Macu, la mujer del policía (1987) de Solveig Hoogesteijn (1,1 millones)
Papita 2da base (2017), de Hueck (1 millón)
Secuestro express (2005), de JOnathan Jakubowicz (900 mil)
La hora cero (2010) de Diego Velasco (900 mil)
Clásicos del cine venezolano
El Pez que fuma (1977) de Román Chalbaud
País Portátil (1979) de Iván Feo
Araya (1959) de Margot Benacerraf
Pequeña Revancha (985) de Olegario Barrera
La casa de agua (1983) de Jacobp Penzo
La escalinata (1950) de César Enriquez
La balandra Isabel llegó esta tarde (1950) de Carlos Hugo Christensen

