Economía.- Un país que aprende a sobrevivir: En medio de una economía marcada por la volatilidad del tipo de cambio y una inflación persistente, el venezolano ha desarrollado estrategias de supervivencia que revelan tanto su capacidad de adaptación como las limitaciones estructurales del país. Las proyecciones económicas para el cierre de 2025, aunque menos alarmantes que en años de hiperinflación, siguen generando preocupación en los hogares, empresas y expertos.
Inflación y dólar: cifras que definen el pulso económico
Durante su participación en el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias, el economista Joaquín Añez ofreció un análisis que dibuja el panorama financiero del país. Según sus estimaciones, el dólar oficial podría cerrar el año en torno a los 315 bolívares, reflejando la depreciación constante de la moneda local frente a una inflación proyectada del 250% anual.
Aunque este nivel de inflación se mantiene por debajo de los picos hiperinflacionarios de 2016 y 2017, Añez advierte que el poder adquisitivo “no ha crecido al mismo ritmo que la inflación”, lo que continúa erosionando la capacidad de compra de los venezolanos. A pesar de la disponibilidad de productos en el mercado, el acceso sigue condicionado por los ingresos.

Educación financiera: una respuesta ciudadana
Añez reconoce que la experiencia con la inflación ha generado “cierta educación financiera en la población”, una afirmación que apunta a la creciente conciencia sobre el manejo del dinero, el ahorro en divisas y la planificación del gasto. Sin embargo, insiste en que “hay mucho por aprender” para enfrentar los desafíos actuales, especialmente en un entorno donde las inversiones a largo plazo siguen siendo limitadas por la incertidumbre.
Tendencias de consumo: entre necesidad y estrategia
Los expertos Pedro Quintana, socio director de Atenas Grupo, y Rodrigo Agudo, director de Invelecar, coinciden en que el consumo venezolano está marcado por el estrés financiero. En entrevista con Román Lozinski, Quintana reveló que el 52% del gasto familiar se destina a alimentos y transporte, mientras que otros rubros como educación (8%), telecomunicaciones (7%) y cuidado personal (6%) completan el presupuesto.
El 64% de los consumidores se ubica en estratos medios-bajos, lo que condiciona las decisiones de compra hacia productos de menor costo y mayor rendimiento. Agudo, por su parte, destacó la recuperación del consumo de proteínas, con el pollo como la opción más accesible, seguido por la carne de res. El huevo ha experimentado una notable recuperación per cápita, gracias a su producción diaria y bajos requerimientos de capital.

Sector empresarial: inversión cautelosa
En el ámbito empresarial, Añez señala que las compañías han optado por invertir en inventarios para atender la demanda inmediata, postergando proyectos de largo plazo. Esta estrategia refleja la prudencia ante un entorno económico incierto, donde la planificación a futuro se ve limitada por la volatilidad del tipo de cambio y la falta de garantías institucionales.
El venezolano enfrenta una economía desafiante con herramientas que ha aprendido a construir en medio de la crisis: educación financiera, consumo estratégico y adaptación empresarial. Aunque las cifras siguen siendo preocupantes, la sociedad ha demostrado una capacidad de resistencia que redefine el concepto de estabilidad. En este contexto, el reto no solo es sobrevivir, sino reconstruir un modelo económico que permita crecer sin temor al próximo salto inflacionario.