Economía.- La brecha entre el valor oficial del dólar y su cotización en plataformas de intercambio cripto se ha disparado en Venezuela, reflejando una profunda escasez de divisas que está acelerando la depreciación del bolívar. Según datos recientes de la plataforma Kontigo, el dólar digital (USDC) se está negociando a más del doble de la tasa oficial establecida por el Banco Central de Venezuela (BCV).
Este fenómeno ha encendido las alarmas entre economistas y usuarios del ecosistema cripto, quienes advierten que la creciente diferencia entre ambas tasas refleja no solo la falta de confianza en el bolívar, sino también una demanda desesperada de activos estables en medio de la incertidumbre económica.
El dólar cripto (USDC/USDT) alcanzó hasta 300 Bs. en mercados informales y plataformas como Kontigo, mientras que el BCV ofrecía el dólar oficial a solo 173 bolívares. Una brecha de hasta el 70%

Un mercado paralelo digital
El mercado cripto, que en Venezuela ha funcionado como refugio frente a la inflación y la volatilidad cambiaria, está mostrando señales de tensión.
“La escasez de dólares físicos ha migrado al entorno digital. La gente está pagando lo que sea por USDC, porque sabe que el bolívar pierde valor cada día”, explicó un operador de criptoactivos que prefirió mantenerse en el anonimato.
Esta enorme diferencia se debe a la escasez de dólares en el mercado oficial, baja liquidez de criptos en el mercado, con los cuales básicamente se está manejando casi toda la economía privada, y la inyección de bolívares desde el Sistema Financiero, para cubrir los pagos y compromisos internos del mismo Estado.
¿Por qué no hay dólares?
Esto ha obligado a empresas y ciudadanos a buscar alternativas en el mercado cripto, donde la oferta también es limitada y los precios se disparan por la alta demanda.
“Lo que estamos viendo es una dolarización informal, pero digital. El bolívar ya no cumple funciones básicas de reserva de valor, y el cripto se ha convertido en el nuevo termómetro económico”, señaló el economista Luis Rivas.
Incluso el Estado y la economía en general están haciendo un mayor uso de stablecoins (criptoactivos equivalentes al dólar) como alternativa. Esta inestabilidad subraya la dependencia del petróleo y la intensa competencia por divisas. El país debe buscar la manera de sincerar su política monetaria, entendiendo que no le puede poner precio a algo que no tiene, en primer lugar. Y en segundo lugar, dejar entonces a que los actores privados, transen libremente y se le dé amplitud a los sistemas de intercambio, los cuales serían una fuente interesante de divisas, que es lo que al final del día se requiere.

Implicaciones sociales y económicas
La brecha cambiaria tiene efectos directos en los precios de bienes y servicios, especialmente aquellos que se cotizan en dólares. Comercios que usan la tasa cripto para fijar precios terminan encareciendo productos frente a quienes aún usan la tasa oficial, generando distorsiones y desigualdad.
Además, esta dinámica complica la planificación financiera de empresas, trabajadores y emprendedores, que deben navegar entre dos realidades cambiarias sin garantías de estabilidad.
Llamado a la transparencia
Expertos coinciden en que el gobierno debe reconocer la dinámica del mercado cripto y ofrecer mayor transparencia en la política cambiaria. “Ignorar el mercado paralelo digital es como taparse los ojos ante una tormenta. Se necesita una estrategia clara que incorpore las nuevas formas de intercambio”, concluyó Rivas.