POR: ABG. NILMARY BOSCAN MALDONADO
Sin juzgar, analiza en tu interior estas preguntas: ¿Te critican constantemente? ¿Te hacen sentir culpable? ¿Sientes que debes actuar conforme a las expectativas de los demás? ¿Te percibes en un círculo de donde no puedes salir? ¿Necesitas la aprobación de los demás? ¿Te interesa la opinión ajena? ¿Sientes que te acosan, humillan o manipulan? ¿Reconocen tus esfuerzos o por el contrario los invalidan y solo te buscan cuando te necesitan?. Analiza cada respuesta desde la objetividad.
Los «esclavos emocionales» son personas que viven en una dependencia emocional excesiva, ya sea de otras personas, de emociones propias o de conductas adictivas. Se caracterizan por sentir que sus sentimientos son causados por otros, buscar constantemente la aprobación externa, tener miedo a la soledad y, a menudo, supeditar su propia vida a satisfacer las necesidades o deseos de otra persona. No canjees tu vida a cambio de “vivir” del que dirán o como los demás quieran. Dios nos creó para ser libres y felices.
La vida es hermosa según la visión que tengamos, es normal lidiar entre lo bueno y lo malo. Encontrarnos sumergidos en entornos tóxicos donde te sientes esclavo de los demás, cuando lo correcto es actuar de una forma específica para encajar y ser validados, sin importar tus emociones o decisiones. Son ambientes enfermizos donde te acostumbras a acoplarte para ser aceptado. No vives, sino que mueres lentamente sintiendo que llevas un peso enorme que no te pertenece. Aquí no valen tus ideas, sentimientos o decisiones e involuntariamente te conviertes en un esclavo del egoísmo ajeno, olvidando que eres un ser humano libre, abandonando tu amor propio, dejando pasar la vida sin rumbo, como un barco a la deriva, porque solo vives para lo que quieren o esperan los demás de ti.
En un ambiente así, no existe respeto por el libre albedrio y la libertad se ve coartada, prevalece el sometimiento mediante el chantaje y la manipulación para mantenerte cerca, limitando tu crecimiento en distintas áreas de la vida. No superan el hecho de verte alcanzar o hacer cosas que ellos nunca lograron. Si vives en un ambiente tóxico, toma distancia lo antes posible, fijando límites de respeto con valentía y sin cargar culpas que no te pertenecen. Recuerda que tu valor reside en ti y no en la opinión ajena. Solo tú, conoces tus luchas así que valóralas, celébralas y siéntete satisfecho. Tú eres quien debe regalarse ese trofeo y admiración porque hay quienes buscaran opacarte o restarle importancia a tus logros. Recuerda que tu valía depende de ti y no del resto. Cuando decides soltar esos vínculos para ser tú mismo serás duramente criticado porque ya no estas bajo su dominio, no te sientas mal, estas en el camino correcto.
Todo ser humano es libre de tomar sus propias decisiones con respecto a su vida y posee el discernimiento de elegir el camino más conveniente, sin limitaciones ni imposiciones ajenas. Vivir nos deja un aprendizaje para seguir recorriendo nuestro propio camino con madurez y enfoque.
¿Cómo liberarse?…
Reconocer que uno mismo es el dueño de sus sentimientos y no los otros. No ceder ante el deseo de agradar a otros a costa de uno mismo. Buscar apoyo profesional. Reduce la dependencia de otros, tanto en lo emocional como en lo práctico.
Si te encuentras en esta situación piensa en ti, cultiva el amor propio y recuerda que el tiempo pasa volando y en ese transcurrir puedes perder grandes cosas por vivir bajo el velo egoísta de los demás. También es importante recordar que las emociones reprimidas, el sentimiento de culpa y las opiniones ajenas en su mayoría injustas pueden causar daños a tu salud emocional.
Hay personas que por muy cercanas que sean pueden causarte dolor por sus actos, no aceptes lo que no te pertenece, incluso aplica la empatía para comprender que la gente da lo que lleva por dentro producto de sus experiencias o patrones de vida.
Simplemente vive en paz.
Abg. Nilmary Boscan Maldonado