POR: DR. ALIRIO FIGUEROA ZAVALA
INDIVIDUO DE NÚMERO DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS JURÍDICAS DEL ESTADO ZULIA
Actualmente nuestro país está viviendo una época de espera desafiante, lo que provoca muchos retos a las organizaciones políticas que actúan en el país. Aunque esto pudiera parecer extravagante, lo cierto es que esta condición de la realidad nacional exige a los líderes políticos, así como los directivos y gerentes que ejercen el Poder Público Nacional, Regional y Municipal; que realicen el esfuerzo necesario para mejorar, la situación económica, política y social que confrontan los venezolanos.
La espera vital es un hábito de la naturaleza humana consistente en la necesidad ineludible de desear, proyectar y conquistar el futuro. Todos necesitamos tener una versión plausible del porvenir porque estamos conscientes que la vida transcurre en un espacio y en un tiempo determinado. Por esta razón, el sector público y el sector privado deben hacer esfuerzos de compartir una visión de futuro y construir colectivamente el andamiaje de proyectos para ir bajando la inflación que tanto daño está causando a los venezolanos.
Pocos son los que piensan que todo está resuelto entre el “aquí y ahora” y ese “allá y entonces” planeado con tanto cuidado. Ya sabemos que estamos exentos de las certezas y que nos toca vivir de mil y un formas, esa “seguridad insegura” que proponen muchos dirigentes políticos. Sea de resaltar que todos compartimos la certeza de la incertidumbre que proviene de nosotros mismos, que somos susceptibles de aciertos y equivocaciones, y muy dependientes de la mezcla inédita entre los azares de la fortuna con la virtud que se manifiesta en nuestro carácter. En todo caso, no hay manera de reducir al ser humano a una vida sin esperanza.
Dr. Alirio Figueroa Zavala | Abogado