POR: FRANCISCO KIKO CHÁVEZ
Cronista del Municipio Lagunillas
La historia de José Mosquera Piñeiro en Venezuela comenzó a finales de los años 50 con su llegada por el puerto de La Guaira. Como muchos inmigrantes de la época, llegó con el oficio de albañil y la disposición de trabajar en lo que hiciera falta. Su primer empleo fue en la construcción del Hospital Militar de Caracas, pero la búsqueda de mejores ingresos lo llevó pronto hacia el estado Zulia.

José Mosquera Piñeiro
Antes de establecerse en Lagunillas, Mosquera dejó su huella técnica en la capital zuliana, participando en las remodelaciones del Palacio de los Cóndores (Gobernación del Zulia). Posteriormente, se trasladó a Cabimas para trabajar en un restaurante, donde comenzó a tejer la red de contactos que cambiaría su rumbo.
Fue allí donde conoció al personal de la distribuidora de Cervecería Polar. Su seriedad en el trabajo le permitió ganarse la confianza de la empresa, pasando de la construcción al área de ventas y logística como responsable de una ruta de distribución.
Durante sus recorridos de venta, José identificó una oportunidad de negocio en un pequeño establecimiento llamado Pepe Bar. En 1965, decidió comprarlo junto a un socio. El local original era modesto: Tenía apenas cuatro mesas, funcionaba debajo de un taller de lanchas y Fue rebautizado como Lago Bar.

A partir de ese año, el crecimiento del restaurante fue constante. Mosquera mantenía una política de mejora continua; el local nunca dejó de ser remodelado o ampliado.
Esa insistencia en el mantenimiento y la atención convirtió al Lago Bar en el sitio de referencia para las familias y trabajadores de Lagunillas durante décadas. Lo que empezó como un pequeño despacho de bebidas bajo un taller, terminó siendo el restaurante más recordado de la zona, gracias a la disciplina de un hombre que nunca abandonó su mentalidad emprendedora