LA GENTE COHERENTE ES FIABLE

por Mileydi Piña
NILMARY BOSCÁN

AUTORA: ABG. NILMARY BOSCAN MALDONADO

Para conocer realmente a una persona observa primero  sus actos y después lo que dice. Vivimos rodeados de personas que hablan mucho y prometen de todo, pero cuyos hechos demuestran lo contrario.  Las palabras que no van seguidas de acciones no valen nada.  En el “argot popular” hay innumerables refranes para identificar a estos  “pregoneros”: “Obras son amores y no buenas razones”,  “Del dicho al hecho,  hay mucho trecho o  “Perro que ladra no muerde”.  Estas frases,  aunque comunes son la verdadera prueba de fuego para medir la intención de alguien. Las palabras que no van seguidas de acciones pierden todo su valor.

La coherencia es el equilibrio perfecto entre lo que pensamos,  lo que decimos, y lo que finalmente hacemos. Cuando alguien dice: “Voy hacer esto” y lo cumple, se vuelve una persona atractiva y valiosa. Esa virtud es la que nos convierte en alguien confiable. Pero la coherencia no es solo cumplir promesas; también es actuar bien,  siendo fieles a los valores y principios que decimos tener.

Esa  alineación perfecta entre pensamiento y acción nos otorga el “sello dorado” de la probidad. Construir confianza es un camino lleno de retos y como humanos imperfectos,  podemos fallar. Sin embargo,  una vez que logramos que los demás confíen en nosotros,  debemos cuidar esa reputación como un tesoro,  porque es nuestra mejor carta de presentación. Una persona coherente tiene las puertas abiertas al respeto en cualquier lugar. La confianza es el activo más valioso que una persona puede tener.

La coherencia se pone a prueba en la intimidad. Hay quienes muestran valores frente a los demás,  pero en privado actúan de forma distinta,  viviendo de apariencias,  pero tarde o temprano nuestras acciones terminan revelando quienes somos realmente.

Nuestras acciones terminan revelando quienes somos realmente. En el mundo nos vamos a encontrar con personas que dicen ser honestas,  pero no lo son;  o con quienes usan la palabra de Dios para justificar sus malas acciones. También con aquellos que aparentan ser buenas personas en la calle pero en privado son tóxicas.

El ser humano convence con sus acciones y no con palabras, incluso el amor se demuestra con hechos. De nuestra boca pueden salir millones de palabras,  pero quedarán vacías si no vienen acompañadas de una acción que las valide. En esta vida somos lo que hacemos y no lo que decimos ser: los hechos son nuestra mejor descripción. Hay gente que transita el camino el camino de la incongruencia entre lo que piensa,  siente y hace; por eso, no podemos olvidar que ser coherentes es lo que nos permite cumplir los objetivos de nuestra vida.

No busques convencer con palabras lo que tus acciones contradicen. Al final,  la confianza no se pide,  se gana; y la integridad no se pregona,  se nota.

Seamos personas de palabra,  pero sobre todo, seamos personas de hechos. ¡Que tu mejor carta de presentación sea tu coherencia!

Tu boca puede decir un millón de cosas,  pero tus acciones siempre dirán la verdad. Elige ser una persona íntegra,  la coherencia es el puente hacia el éxito real.

 

Autora: Abg. Nilmary Boscan Maldonado

 

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