LA HUMILDAD ES RIQUEZA

por Mileydi Piña
NILMARY BOSCÁN

POR: NILMARY BOSCAN MALDONADO

La humildad es la mayor virtud que un ser humano puede tener,  no es sinónimo de pobreza pero si representa calidad humana y riqueza espiritual. El ego muy “inflado” hace que las personas tengan comportamientos soberbios o prepotentes,  van por el mundo categorizando a los demás según su condición social,  poder,  estatus,  entre otros elementos que no definen el valor real de un ser humano. La Madre Teresa de Calcula decía: “La humildad es la madre de todas las virtudes, pureza; caridad y obediencia. Es siendo humilde cuando nuestro corazón se vuelve real. Si eres humilde nada te tocara, ni elogios, ni vergüenza, porque sabes lo que eres. Si te llaman santo no te pongas en un pedestal”.

 La humildad, nos permite reconocer nuestras fortalezas y debilidades, es saber quiénes somos, sin dejarnos llevar por el ego. Representa una maravillosa manifestación de amor y comprensión que nos permite acercarnos al prójimo, sin establecer diferencias de ninguna índole. Los títulos académicos, premios, dinero, prestigio, éxito o fama de la que puede gozar una persona, gracias a su esfuerzo y constancia para obtenerlo, pueden aumentar el ego de la misma, pero es allí, donde debe prevalecer la humildad como virtud admirable e incólume que mantiene la autenticidad de la persona haciéndole más humana. Hay personas que se perciben superiores al resto de la gente,  se vuelven incluso mal educados solo saludan a quien ellos consideran están a su “altura”,  si vamos al fondo de este tipo de comportamientos,  solo existe un gran sentimiento de inferioridad que se alimenta cuando obtienen algún poder o estatus,  claramente es baja autoestima. Sin embargo, una persona prepotente  puede causar malestar con sus comportamientos discriminatorios. Las personas altivas tienden a juzgar a los demás según sus estándares y criterios basados en el ego,  sin respetar las opiniones de los demás y excluyendo a todo aquel que no esté a un “nivel” creado en su mente.

Todas las  personas tienen un gran valor,  normalicemos  tratar al prójimo  con el respeto que se merecen y hacer del mundo un refugio donde todos caben.  Desde el señor que barre la calle para mantenerla limpia hasta el empresario que impulsa cada día su empresa,  todos son importantes, en cada ser humano hay  cualidades y defectos. Cada persona tiene una historia de vida diferente, algunos han tenido más oportunidades que otros o quizás por algún motivo, teniéndolas en algún momento, no las supieron aprovechar, no somos quienes para estar juzgando a nadie. En fin, cada cabeza es un mundo, pero lo que si es cierto, es que nunca podemos atropellar con nuestra conducta a los demás.

Una sonrisa, un saludo, un gesto de cortesía, son actos que nos permiten interrelacionarnos con los demás sin distinción alguna. Son conductas positivas que edifican y construyen.  Para cambiar positivamente debemos cambiar el ego por la humildad.

Estamos en esta vida para vivirla a plenitud, todo aquello por lo que luchamos y trabajamos merece reconocimiento y admiración, porque lo hemos obtenido con lucha y disciplina para evolucionar como personas, pero creciendo también en humildad.

“LA HUMILDAD CONSISTE EN CALLAR NUESTRAS VIRTUDES Y PERMITIRLES A LOS DEMAS DESCUBRIRLAS.” SANTA MADRE TERESA DE CALCUTA.

 

NILMARY BOSCAN MALDONADO

Abogada

 

 

 

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