POR: ABG. NILMARY BOSCAN MALDONADO
El 25 de noviembre puede parecer un día normal, sin embargo esta fecha fue elegida para honrar a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en el año 1.960 por el Dictador Dominicano Rafael Trujillo. Es absurdo observar que la historia es injusta cuando se trata de luchas incoadas por mujeres para defender sus derechos, porque está enmarcada por el sufrimiento y la pérdida de vidas femeninas, que al final, dejan un legado de victorias por la reivindicación de la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. Y en este particular, todavía existen grandes brechas que conquistar, donde las mujeres se encuentran en estado de indefensión en el respeto de sus derechos a una vida libre de violencia. Es prioridad de cada gobierno crear leyes que promuevan el respeto a las mujeres, así como también fomentar la igualdad, porque la feminidad no es debilidad, al contrario, es fortaleza. Hoy en día las mujeres ocupan espacios importantes en los diferentes ámbitos de la vida, donde antes no tenían cabida. No solo son madres o amas de casa, también son profesionales destacadas en diversas ramas, brindando grandes aportes a la humanidad, mostrando que la mujer es una mezcla de amor, conocimiento, nobleza, responsabilidad, perseverancia, resiliencia y dinamismo.
“La historia nos indica que en el año 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 48/104, para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que define este tipo de violencia como » todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada». En consecuencia, para respaldar esta decisión, en 1999 la Asamblea General proclamó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La importancia del 25 de Noviembre es recordar que la violencia es un delito y que todavía existen cifras alarmantes donde las mujeres son víctimas, según cifras de las Naciones Unidas, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja u otra persona en algún momento de su vida, mientras que la Organización Mundial de la Salud reporta que, en los últimos doce meses, el 11 por ciento de las mujeres mayores de 15 años que han estado en pareja informó haber vivido violencia física o sexual. Estos datos reflejan una problemática persistente a escala global y subrayan la necesidad de medidas coordinadas para su prevención y atención.
El factor miedo ha sido una limitante para erradicar la violencia de cualquier tipo (física, sicológica, verbal, acoso, abuso sexual, violencia patrimonial, violencia vicaria, violencia obstétrica, violencia laboral, violencia digital, homicidio, entre otros) las victimas por temor prefieren quedarse calladas, no denunciar ni buscar ayuda. “Recuerda que hoy es una ofensa, luego un empujón, después un golpe y probablemente termines muerta”. La violencia en contra de la mujer va por fase y si no se detiene a tiempo las consecuencias pueden llegar a ser irreversibles.
En Venezuela existe la LEY ORGÁNICA SOBRE EL DERECHO DE LAS MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA, que tiene por objeto garantizar y promover el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, creando condiciones para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos, impulsando cambios en los patrones socioculturales que sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres, para favorecer la construcción de una sociedad justa democrática, participativa, paritaria y protagónica. Y es una herramienta legal que protege a la mujer, que para hacerla efectiva las victimas deben denunciar cualquier hecho de violencia en su contra, que no solo la afecta a ella si no también a su núcleo familiar, en especial a sus hijos que pueden percibir esos hechos como un patrón normal a seguir, repitiéndose mas adelante cuando sean adultos.
Si eres víctima de violencia y no te atreves a denunciar quizás te sientas identificada con alguna de estas situaciones que te frenan a proceder: miedo a represalias por parte del agresor, miedo a no ser creídas, miedo al proceso judicial, dependencia económica, falta de apoyo, vergüenza y culpa, la esperanza de que el agresor cambie, estigmatización social, normas y estereotipos culturales donde la mujer debe ser sumisa.
¿Qué debes hacer? Ninguna razón se justifica para ser víctima de violencia, ningún hombre tiene derecho a maltratarte ni hacerte daño, sin importar quien sea. Quien te ama no te provoca sufrimiento. Despierta y denuncia. Todos tenemos el derecho divino de vivir libremente y cumplir nuestros sueños, si vives en un entorno violento limitas todas las posibilidades de surgir y vivir en plenitud. DENUNCIA.
Abg. Nilmary Boscan Maldonado