POR: DR. JOSÉ ERNESTO PONS B
Desde una perspectiva política y psicosocial, la unidad de la oposición en el país, frente al fenómeno de los «alacranes», y el profundo rechazo que generan en la ciudadanía, es atroz y sin intenciones de ceder para lograr un frente sólido para la solución política y electoral de Venezuela. Esta situación no se logra mediante los tradicionales pactos de cúpula, sino a través de un replanteamiento de la legitimidad y la confianza. Estos son los hechos que sobre pesan dentro del caos existente, como la presencia de hecho por EE.UU.
La necesidad de una coherencia ética y moral ante lo tiempos vividos en esta dictadura, donde muchos de los líderes que hoy buscan salida del lado de María Corina Machado indagan cuidadosamente muchos de ellos exculpar sus culpas, pero la inseguridad de sus lealtades, se hacen presentes en sus acciones y afirmaciones como también, son conocidas por el pueblo y este lo sabe. La pérdida de sus espacios, siglas y antecedentes conocidos con el chavismo, no logran consolidarse como políticos o líderes en esta época.
No poseen nada que negociar nada de lo que tienen, pues nada poseen. Forzar la inclusión de actores percibidos como colaboradores del régimen genera disonancia cognitiva, desconfianza y apatía. Establecer un límite ético claro y visible es indispensable para preservar el activo más valioso de la alternativa democrática: la confianza pública. Es importante entender también, el Desplazamiento hacia una coalición social amplia. La verdadera articulación de fuerzas se da de forma más orgánica en torno a las demandas de la sociedad civil organizada: gremios, educadores, pensionados, ONGs, sectores productivos
En definitiva, Los tiempos del hoy, la unidad no se decreta sumando a todo el que tenga un membrete político, sino, su compromiso cohesionando a la sociedad en torno a una ruta ética, clara y un liderazgo legitimado de manera directa por la gente. En estas acciones, Partidos con representantes de dudosa valía que son en su mayoría como Ramos, Rosales, Guaido, Márquez, Cabezas, Capriles, Leopoldo, entre otros más; ya que la lista es abundante y que todos han vivido con estándares altos en sus vidas personales y políticos. Eso sí, hay que denotar que vertidos en una licuadora, no sale nada bueno entre ellos, ya que el número de simpatizantes, pensamos que no llega al 3 % de los votantes en el país.
En resumen, ni Trump, ni Marcos Rubio y su representante. Como lo alacranes y los callaítos, no lograran imponerse con candidatos, e intenciones de opacar al liderazgo venezolano que se encarna en María Corina Machado, ya que, la nueva ciudadanía (Mas o menos el 83% del electorado adentro y afuera del país) esta con ella “Hasta el final”.
Dr. José Ernesto Pons b / Autor del Libre: El Estado Psicosocial Latinoamericano – Editorial Paginas de Agua, Bogotá, Colombia.