LAS DISCAPACIDADES Y LA CULTURA

por El Regional del Zulia
PEDRO DUARTE-OPINIÓN

POR: DR. PEDRO DUARTE

Recientemente y en diferentes actividades del día a día me encontré frente a frente  con dos acontecimientos que quizás no sean de una magnitud o trascendencia como para el asombro, pero que sin duda me hicieron  reflexionar de lo que significa las ganas de vivir, de trabajar, de salir adelante, de ganarse el pan, de superarse, a pesar de las limitaciones físicas presentes en los Protagonistas de esto que he denominado encuentro: Por un lado, en el conocido mercado las Pulgas, un Joven con una discapacidad motora importante la cual le hace trasladarse en silla de ruedas, por el otro lado y en otro lugar, un Joven con discapacidad visual trasladándose con su bastón guía a cumplir también sus labores; ambos con una alegría que contagiaba, impresionante ver el desplazamiento del Joven en su silla, así como la sonrisa y el canto que salían del  Joven con discapacidad visual. Recordé aquella reflexión que leí una vez de un sencillo y hermoso libro “Secretos para Triunfar en la vida” del Sacerdote Eliécer Sálesman, donde decía “estaba preocupado porque no tenía zapatos, hasta que encontré en la calle a un hombre que no tenía pies”.

Ese día, continuando la corta reflexión como consecuencia de esos dos momentos vividos, recordaba cuanto han sufrido a lo largo de la historia las personas que han padecido de alguna discapacidad (tengamos presente que todos y todas tenemos alguna discapacidad) hasta el punto incluso de colocarle una toalla o cobija sobre las piernas a aquellas personas que padecían de discapacidad motora ante la necesidad de salir a la calle y hasta dentro de su casa, todo por prejuicios sociales traducidos en vergüenza, además le colocaban el calificativo de minusválido (en situación de desventaja)  y así pudiésemos seguir nombrando muchos casos como ejemplo.

¿Hemos mejorado en este tema? Yo creo que un porcentaje importante, así como también creo que se han dado muchos pasos tendientes a lograr un cambio de paradigma, a establecer una nueva forma de convivencia con personas que viven una vida igual que la nuestra, sin embargo no podemos negar que todavía hay por hacer. Es necesario seguir luchando porque este cambio cultural se dé de una vez por todas, porque la gente entienda que el lenguaje, el gesto, puede incluir o excluir, enaltecer o denigrar a la persona con  algún tipo de discapacidad. Debemos repudiar todo mensaje discriminatorio, que es propio de una cultura violenta, discriminadora, capacitista, cuando por ejemplo se utilizan términos como “mongólico” en clara referencia a la condición de discapacidad intelectual que se atribuye a las personas que nacen con síndrome de Down; por cierto aprovecho estas letras para expresar que para mí esas personas son Ángeles en esta tierra.

No perdamos la perspectiva de que quien padece algún tipo de discapacidad goza en primer lugar de la condición de PERSONA por encima de la discapacidad, es decir ante todo son Seres Humanos que merecen todo nuestro respeto y que realizan sus actividades diarias mejor que cualquier otra persona. Respetemos en todo momento su dignidad, tratémoslos con naturalidad, sin compasión ni paternalismo, con amabilidad, hablándole directamente a ellos, con un tono de voz normal, evitando todo prejuicio y predisposición, teniendo presente que la discapacidad no implica incapacidad y por esto la necesidad de tener claro que el trato a que tienen derecho las Personas con  algún tipo de discapacidad, es el mismo que el de cualquier otra persona. En este sentido, no escatimemos en hacer esfuerzos porque su dignidad sea respetada.

“Si te ríes de un Niño diferente, él se reirá contigo porque su inocencia sobrepasa tu ignorancia”

Autor anónimo

Dr. Pedro Duarte

Abogado

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