Economía.-La Encuesta de Coyuntura Industrial (ECI-III 25) de Conindustria reveló que la producción industrial privada aumentó 5,2 % en el tercer trimestre de 2025 respecto al mismo período de 2024. Sin embargo, el comportamiento fue irregular: julio cerró con un alza de 4,3 %, agosto retrocedió -0,3 % y septiembre repuntó 12,1 %. Para el presidente del gremio, Tito López, esta dinámica refleja un “tobogán” que evidencia la falta de estabilidad en el sector.
Sectores más dinámicos
Los rubros de alimentos y medicamentos se consolidan como los motores de la recuperación, con cinco años de crecimiento sostenido. En contraste, otras áreas industriales permanecen rezagadas, lo que limita la capacidad de expansión homogénea.
El nivel de actividad industrial alcanzado en el trimestre fue 48,9 % superior al de 2024, un registro que no se veía desde el primer trimestre de 2014. No obstante, López subrayó que la comparación es engañosa: hace una década el país contaba con un PIB más robusto, mayor acceso al crédito y disponibilidad de divisas, condiciones que hoy no existen.

Políticas y financiamiento
El gremio estima que, con incentivos fiscales y parafiscales adecuados, el crecimiento podría superar el 55 o 60 %. Ante la escasez de divisas, algunas empresas han recurrido a transacciones en USDT y criptomonedas para importar materia prima en el exterior.
En el plano financiero, la situación es crítica: el volumen de crédito disponible ronda los 2.920 millones de dólares, cuando debería ubicarse entre 13 y 15 millardos para cubrir entre el 12 % y 13 % del PIB. López insistió en que sin un flujo de caja más amplio, la recuperación será insostenible.
El salario promedio de operarios y obreros pasó de 243 a 260 dólares mensuales en el último trimestre. Aunque representa una mejora, sigue siendo insuficiente frente al costo de vida y depende de que el entorno macroeconómico se estabilice.

Perspectivas para 2026
Conindustria advierte que, de no corregirse los desequilibrios, 2026 podría ser un año con “bastantes dificultades”. La fragilidad del crecimiento, la baja disponibilidad de crédito y la dependencia de mecanismos alternativos de financiamiento como las criptomonedas son factores que ponen en riesgo la continuidad de la recuperación.
El repunte industrial venezolano en 2025 es un signo alentador, pero la volatilidad, la falta de crédito y la debilidad estructural del entorno económico hacen que el panorama sea incierto. La industria privada muestra capacidad de resistencia, pero su sostenibilidad dependerá de políticas públicas claras, acceso a financiamiento y estabilidad macroeconómica.