Economía.- En medio de un panorama agrícola marcado por la falta de financiamiento y el envejecimiento de la maquinaria, los productores venezolanos están trazando una ruta alternativa hacia la modernización: la agrotecnología como motor de transformación. Esta estrategia, impulsada por la necesidad y la innovación, busca trascender las limitaciones estructurales del sector agropecuario mediante la automatización, la cooperación y el uso inteligente de recursos.
Un modelo colaborativo para enfrentar la escasez
Ante la imposibilidad de adquirir maquinaria de última generación de forma individual, los productores han comenzado a unir esfuerzos y compartir servicios especializados. La contratación de asesorías técnicas, el uso de maquinaria por turnos y la adaptación a procesos automatizados son parte de una dinámica que busca optimizar el rendimiento sin comprometer la sostenibilidad económica.
Saúl López, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Afines (Sviaa), subraya que la inversión mínima requerida para renovar el parque de maquinaria agrícola ronda los $500 millones. Esta cifra se vuelve aún más crítica si se considera que el 78% de la maquinaria actual está obsoleta, según datos de Fedeagro.

El drama de los tractores: una flota al borde del colapso
El problema de la obsolescencia no es nuevo. En 2014, se contabilizaban 58 mil tractores en el país, de los cuales el 70% ya había superado su vida útil. Para el primer semestre de 2025, la situación se agravó: el 95% de los tractores estaban fuera de condiciones óptimas. La solución propuesta por los gremios es ambiciosa: incorporar cinco mil tractores nuevos cada año durante una década para lograr una renovación efectiva del parque agrícola.

Cereales a la vanguardia del crecimiento
La apuesta por la agrotecnología proyecta un crecimiento del 20% en el sector agrícola, con especial énfasis en el rubro de los cereales. Esta cifra, aunque alentadora, aún se encuentra por debajo de las proyecciones de adopción tecnológica en países vecinos: Argentina (50%), Brasil (45%) y Colombia (30%), según la Asociación Venezolana de Agrotecnología (AVAT).
El convenio firmado recientemente entre AVAT y Fedeagro busca acelerar esta transición, con iniciativas como el primer centro de innovación tecnológica agrícola en Venezuela y un observatorio nacional de agrotecnología que permitirá monitorear avances y necesidades del sector.
Tecnología inteligente: más que una herramienta, una necesidad
López también destaca el valor de las máquinas inteligentes: sembradoras con sistemas de verificación digital, abonadoras que dosifican fertilizantes por metro cuadrado, asperjadoras y cosechadoras de alta eficiencia. Sin embargo, el acceso a estas tecnologías sigue siendo limitado, especialmente para pequeños productores. Por ello, se propone la creación de cooperativas de maquinaria compartida, una solución que permitiría democratizar el acceso a la innovación sin comprometer la rentabilidad.