¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO? VENEZUELA Y LA FRACTURA DEL ORDEN INTERNACIONAL

por Mileydi Piña
PEDRO DUARTE

POR: DR. PEDRO DUARTE

Los acontecimientos recientes vinculados a Venezuela, ya ampliamente conocidos por la opinión pública, no pueden ser analizados como un hecho aislado ni circunscrito a la realidad interna de un país. Estamos, sin lugar a dudas, ante una situación que desborda las fronteras nacionales y que se proyecta al ámbito hemisférico y, más aún, al escenario mundial. Lo que ocurre hoy interpela directamente al orden internacional, a sus principios fundacionales y a la credibilidad de las instituciones creadas para preservarlo.

En medio de este contexto, resulta inevitable observar con preocupación la creciente voracidad geopolítica de un Gobierno Norteamericano que, en distintos escenarios del planeta, actúa como si el mundo fuese un espacio disponible para su intervención directa o indirecta. México, Cuba, Groenlandia, Canadá, el conflicto palestino, Irán y, por supuesto, Venezuela, aparecen recurrentemente en una agenda marcada por la presión, la amenaza y el desconocimiento de la soberanía de los pueblos. Ante ello, surge una pregunta que no es nueva, pero que hoy adquiere renovada vigencia: ¿qué está pasando en el mundo?

Immanuel Kant, en su célebre ensayo “La paz perpetua”, advertía que la estabilidad internacional sólo puede sostenerse sobre el respeto al derecho, a la soberanía de los Estados y a la voluntad de los pueblos. Cuando la fuerza sustituye al derecho, advertía el filósofo, la paz se convierte en una ficción. Y es precisamente esa sustitución la que hoy parece normalizarse.

En el caso específico de Venezuela, las interrogantes se multiplican. ¿Qué está ocurriendo realmente? ¿Qué puede ocurrir de aquí en adelante? ¿Funcionará el derecho internacional público? ¿Actuarán las instituciones llamadas a garantizarlo? El escenario que se presenta, según la percepción de amplios sectores, revela una actuación inédita: procedimientos jurídicos promovidos desde tribunales extranjeros que carecen de jurisdicción, basados en imputaciones inexistentes o previamente descartadas, y dirigidos contra un Presidente en ejercicio junto a su Señora Esposa, amparado por la inmunidad que le confiere el Derecho Internacional, así como contra su entorno más inmediato.

Hans Kelsen, uno de los más importantes teóricos del derecho del siglo XX, sostenía que el orden jurídico internacional es superior a los ordenamientos internos cuando se trata de preservar la paz y evitar la arbitrariedad entre Estados. Sin embargo, ese orden solo existe en la medida en que sea respetado. Cuando una potencia decide actuar al margen de las normas, no solo viola el derecho de un país en particular, sino que desgasta todo el sistema.

Aquí las preguntas se vuelven aún más profundas: ¿cómo queda el orden internacional después de esto? ¿Estamos ante el surgimiento de un nuevo orden impuesto por una potencia hegemónica? ¿Qué lugar ocupan entonces las demás potencias? ¿Qué sucede con la seguridad jurídica global, con la paz mundial y con el principio esencial de la autodeterminación de los pueblos?

Hugo Grocio, considerado el Padre del Derecho Internacional moderno, afirmaba que incluso en la guerra existen límites que no deben ser traspasados. Hoy pareciera que ni siquiera esos límites mínimos son reconocidos cuando los intereses estratégicos así lo dictan. Si se acepta que un Presidente en ejercicio puede ser perseguido fuera de su territorio, sin competencia jurisdiccional válida, ¿qué impide que mañana lo mismo ocurra con cualquier otro jefe de Estado? ¿Qué protección real queda entonces para la soberanía?

Más allá de la suerte de Venezuela, lo que está en juego es el estamento jurídico internacional en su conjunto. O el Derecho Internacional Público se reafirma y se hace respetar, o estamos ante su mutación hacia una forma nueva, peligrosa y profundamente desigual, donde la ley deja de ser universal y pasa a ser un instrumento del poder.

Hannah Arendt advertía que la banalización de la arbitrariedad es uno de los mayores peligros para la humanidad. Cuando lo excepcional se convierte en norma, el derecho se vacía de contenido y la injusticia se institucionaliza.
Por ello, hoy más que nunca, la Comunidad Internacional está llamada a reflexionar y a actuar. No se trata únicamente de Venezuela, sino del tipo de mundo que estamos construyendo. Un mundo regido por la ley o un mundo sometido a la fuerza.

Como recordaba nuestro Libertador Simón Bolívar: “La patria es primero”. Y la patria, entendida en su sentido más amplio, es también el derecho, la dignidad y la soberanía de los pueblos. Defenderla es, en última instancia, defender la paz y el futuro de la humanidad.

 

“Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”.

Simón Bolívar

 

Dr. Pedro Duarte

Abogado        

 

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