Economía.- La economía de miles de hogares venezolanos atraviesa un momento crítico debido a la disminución de las remesas enviadas desde el exterior. Lo que durante años fue un salvavidas para millones de familias, hoy se convierte en una fuente de incertidumbre marcada por la reducción de montos y la irregularidad en los envíos.
El caso de Desiré Guanipa
En un modesto salón de belleza en el occidente del país, Desiré Guanipa enfrenta cada día la realidad de un negocio casi sin clientes. Su sustento principal no proviene de la caja registradora, sino de las remesas que un hermano y dos sobrinas le envían desde Chile y Estados Unidos.
«La situación está tan fuerte que los cien dólares que antes te enviaban no nos ayudan», relata Guanipa, quien asegura que los envíos dejaron de ser mensuales y ahora llegan en menores cantidades. «No son todos los meses que pueden enviar, no hacen lo mismo todos los meses», agrega con resignación.

El caso de Guanipa refleja una problemática extendida. Según estimaciones recientes, las remesas hacia Venezuela han disminuido en mil millones de dólares, un golpe directo a la economía doméstica. La caída responde tanto a las dificultades de los migrantes en sus países de residencia como a factores externos que limitan la capacidad de envío.
El análisis económico
El economista venezolano Leonardo Soto advierte que en 2025 las remesas podrían reducirse entre un 18 y 25 por ciento, lo que afectaría de manera significativa el consumo interno.
«El 60 por ciento del consumo interno del país es movido por las remesas, ahora también afectadas por la alta inflación que se ha desatado», explicó Soto, subrayando el impacto que esta reducción tendrá en la vida cotidiana de los venezolanos.

A la crisis económica se suma la campaña antimigrante desplegada en Estados Unidos, que ha dificultado la estabilidad laboral de muchos venezolanos en ese país. Además, se discute la posibilidad de aplicar impuestos a las remesas, lo que podría agravar aún más la situación.

Un futuro incierto
La disminución de las remesas pone en evidencia la fragilidad de la economía venezolana, altamente dependiente de los ingresos que llegan desde el exterior. Para familias como la de Desiré Guanipa, cada transferencia es un respiro, pero la irregularidad y la reducción de montos hacen que la incertidumbre se convierta en el nuevo día a día.
El Regional del Zulia
Fuente/Univisión
Fotos/Generadas con IA(Copilot)