POR: DR. ALIRIO FIGUEROA ZAVALA.
Individuo de Número de la Academia de Ciencias Jurídicas del Estado Zulia.
Actualmente nuestro país tiene una de las inflaciones más altas en el mundo, lo que está ocasionando muchos problemas a los venezolanos. ¿Ahora bien, qué es la inflación? Es un aumento constante de los precios, que unas veces es más rápido y otros más lentos.
Cuando los precios bajan hay lo que se denomina deflación. Las causas de la inflación son numerosas. Puede suceder que las personas tengan más dinero de lo que valen todos los bienes y servicios que ofrecen las empresas. En este caso, la demanda es mayor que la oferta, y por eso se llama inflación de demanda.
En otro caso, los costos en que incurren los empresarios para producir pueden subir sin que ellos puedan hacer nada al respecto. Por ejemplo, el Gobierno ordena aumentar los salarios mínimos. En esta situación la reacción probable de los empresarios es que suban el precio a sus productos para defender su ganancia o tratar de perder lo menos posible. Esto se denomina inflación de costos.
De manera que como hemos dicho, que por la inflación aumentan los precios, y con ellos van subiendo también los salarios, para que las personas no pierdan capacidad de compra. Ahora bien, si eso es así, entonces ¿Cuál es el problema? Quienes piden que el control del aumento de los precios sea la prioridad de la política económica (que no son la mayoría), dicen que no se puede convivir con la inflación porque un país termina dedicando gran parte de sus recursos escasos y de su esfuerzos productivos a buscar formas de reducir los efectos de la pérdida de capacidad de compra del dinero, cuando podría dedicar esos esfuerzos y recursos a generar riquezas.
Además, no hay inversión a largo plazo porque los empresarios tendrían que pagar mayores tasas de interés, no pueden prever los resultados de sus negocios en el futuro, y correrían mayores riesgos al iniciar nuevos proyectos. Cuando los gobiernos quieren que los precios no suban, lo primero que se les ocurre es prohibir a los vendedores que suban los precios; es decir, establecer un control de precios.
Pero esta solución, tiene dificultades para funcionar, ya que demanda grandes esfuerzos y costos para que los policías puedan tener en la mira a todos los comerciantes. Los controles de precios, dicen quienes rechazan este mecanismo, son fuentes de corrupción, acaparamiento, escasez, especulación e incentivan los mercados negros.
Para muchos la solución está, en no controlar los precios, sino dejando que el mercado opere en libertad, mientras se controla la cantidad de dinero disponible. En consecuencia, la manera convencional de lidiar con los precios es evitando que la cantidad de dinero crezca excesivamente.
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Dr. Alirio Figueroa Zavala | Abogado
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