“SOLTAR PARA GANAR VIDA”

por Mileydi Piña
NILMARY BOSCÁN

POR: ABG. NILMARY BOSCÁN MALDONADO

“Eran días fuertes en el trabajo, había un ambiente de tensión e incertidumbre debido a un importante acontecimiento que seria crucial para la vida de muchos, además mi equipo estaba montando un evento importante y tenía que salir muy bien, esa gran responsabilidad me tenía consumida en la pensadera y en la acción sin descanso. Se sumaron además las responsabilidades del día a día, todo se aglomeró al mismo tiempo. Yo quería terminar con todo, estaba enfocada en culminar. Cada problema que se presentaba en la ejecución lo quería resolver de inmediato. Me mantenía firme y con la plena convicción de culminar cada detalle. Luego de trabajar debía cumplir con otras obligaciones que fueron aumentando mi cansancio.  Cuando llegaba a la casa, mis pensamientos y emociones comenzaron a hacer lo suyo, no logré conciliar el sueño por dos días y noté que no tenia apetito. Estando en la oficina en pleno apogeo, de la nada comienzo a sentir temblor en mis manos, sudoración, ritmo cardiaco muy acelerado, opresión de pecho. También sentí que la cabeza me iba a estallar aunado a un desespero terrible, como si el alma se me fuera a salir, estaba muy asustada. Inmediatamente fui a la clínica, se me hacía interminable el recorrido estando a escasos minutos, finalmente llegué y mi tensión arterial estaba por las nubes, con la mente dando vueltas, todo esto indicó que estaba ante un ataque de pánico por ansiedad producto del estrés”.

Después que todo pasó, les puedo contar que cada cosa que me tenia atareada se fue dando incluso durante mi ausencia.  Afortunadamente tengo a un gran equipo. Cuando mi cuerpo colapsó por el estrés, la vida no se detuvo allí por mí, siguió su curso y el trabajo también, nada se paralizó por mi situación de salud. Entonces los siguientes días fueron para analizar hasta que punto arriesgamos nuestra integridad física y emocional por no soltar y dejar que todo fluya, tenemos la necesidad de controlar cada detalle para que todo salga bien a costa de lo que sea, incluso comprometiendo la salud, y no escuchamos las señales que el cuerpo nos hace,  ni a quien nos invita a tomar calma cuando estamos acelerados, por el contrario, seguimos como máquinas sin parar.

“El estrés es un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación. Todas las personas tenemos un cierto grado de estrés, ya que se trata de una respuesta natural a las amenazas y a otros estímulos”.

El estrés es la enfermedad del siglo, como muchos la denominan, causa estragos en el organismo, cuando la forma en la que reaccionamos ante el no es la más idónea, influyendo crudamente en nuestro bienestar. Los efectos son terribles porque van degenerando a la persona y puede llevarla a la muerte. Entre algunos de los síntomas están: Dolores de cabeza, ataques de pánico, ansiedad, nerviosismo, debilidad, cansancio, tensión muscular, dolores, problemas de tipo digestivo, cardiovasculares y de sueño. También produce fatiga, falta de apetito, desmotivación, enfermedades de la piel, alopecia, insomnio, irritabilidad, pensamientos repetitivos y negativos, falta de energía, hipertensión arterial, desesperanza y depresión, problemas de memoria y concentración, irritabilidad, inquietud, aislamiento, dificultad para tomar decisiones, sentirse abrumado, entre otros. Cada persona experimenta los efectos del estrés de forma diferente, hasta puede llevarte a un colapso de salud, porque todo se descontrola. Si sientes algunos de estos síntomas lo más recomendable es acudir al especialista para obtener la ayuda idónea a tiempo, nunca hay que desestimar las enfermedades causadas por el estrés porque pueden ser fatales.

El estrés es el verdugo y tu él esclavo, la buena noticia es que la decisión de soltarte y librarse de sus efectos depende de cada quien. Definitivamente, aunque las cargas, preocupaciones y dificultades nos sobrepasen debemos ser valientes y enfrentar cada situación con calma y sabiduría porque para todo hay solución y lo que no tiene simplemente escapa de nuestras manos, no es hacerse la vista gorda, es entender lo que es posible hacer y lo que no dejar que fluya. De nada sirve angustiarse o llenarse la cabeza de pensamientos negativos que van a merodear en la mente hasta llevarse al caos si no los detienes a tiempo, con calma y serenidad. Buscar el equilibrio nos permite estar en paz, observar con claridad, priorizar y tomar buenas decisiones sin enfermarnos.

La salud mental es de suma importancia para sentirnos bien con nosotros mismos, con lo que somos y hacemos. Nos proporciona equilibrio y bienestar, si nuestra mente está en desorden el cuerpo va a somatizar esas sensaciones que vamos a sentir como síntomas físicos afectando en su totalidad el organismo.

Hay que aprender, pero también desaprender muchos patrones que, desde niños sin maldad, nos enseñaron y que como adultos nos someten a actuar de una forma determinada haciéndonos daños.  Toca gerenciar nuestras emociones y pensamientos (se lee fácil, pero es un trabajo de paciencia y voluntad), priorizar todo aquello que nos genera bienestar, meditar, conectar con la serenidad, dejar a un lado la necesidad de controlar todo y soltar, salir corriendo de ambientes, situaciones y personas toxicas, accionar desde la consciencia de lo que se puede hacer, paso a paso sin abrumarse.

Te diré algo muy real, si no controlas el estrés o no buscas ayuda profesional puedes terminar muerto, y cuando eso suceda te reemplazaran por otro trabajador, lo que venias haciendo lo hará otra persona, te van a extrañar por poco tiempo y  quizás hasta  le den a tu familia un diploma post morten como el mejor ciudadano,  el tiempo y el olvido harán su trabajo, en fin, la vida va a continuar contigo o sin ti. Así que vive sanamente, corrigiendo lo que haga falta para sentirte mejor y en paz, todo tiene solución con paciencia. No funciona enclavarse en una lucha de tensión con el desespero para que todo salga de la forma que quieres, hay que dejar que todo tome su curso, entendiendo que a veces las cosas no salen como planificamos (y no es fin de mundo) y no tenemos control sobre eso, es mejor, calmarse y vivir el presente. Permite que todo fluya, libera la tensión para que todo sea más llevadero. Por supuesto, siempre accionar de forma asertiva alejando de ti,  toda perturbación y enfrentando las situaciones con mucha serenidad. Busca ayuda profesional, come sano, medita, conecta con la naturaleza, practica ejercicios, aléjate de lo tóxico (personas o situaciones) y busca lo que te haga feliz.

¡Es necesario ir sanando por ti y por los tuyos!

Abg. Nilmary Boscán Maldonado

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