Economía.- La agroindustria azucarera venezolana atraviesa un proceso de reactivación que, según los cañicultores, podría marcar un punto de inflexión en los próximos años. José Ricardo Álvarez, presidente de la Federación de Asociaciones de Cañicultores de Venezuela (Fesoca), aseguró que actualmente están activos seis centrales azucareros dedicados a la molienda de la zafra de caña de azúcar, iniciada a mediados de noviembre y que se extenderá hasta mayo en la mayoría del país, y hasta julio en los estados Lara y Trujillo.
Para la cosecha en curso, el sector proyecta 5,3 millones de toneladas de azúcar, cifra que permitiría cubrir más del 55% del consumo nacional. Álvarez destacó que el mayor peso de la producción recae en Portuguesa, estado que aporta cerca del 80% del azúcar del país.
En Lara, el Central La Pastora prevé moler unas 750 mil toneladas de caña, provenientes de Lara y Trujillo, consolidándose como uno de los polos de producción más relevantes fuera de Portuguesa.

Los centrales en operación
Actualmente, los seis centrales azucareros en molienda son:
Portuguesa: Central Santa Elena (Las Majaguas), Central Batalla de Araure (Guanare), además de dos privados.
Aragua: Central El Palmar.
Lara: Central La Pastora (municipio Torres).
A estos se suma el Central Azucarero Río Turbio, en Palavecino (Lara), que desde hace dos años se dedica exclusivamente al refinado de azúcar cruda importada.

Expectativas de expansión
El presidente de Fesoca subrayó que, si se activan dos centrales adicionales para la molienda —el Central Venezuela en Zulia y el Ezequiel Zamora en Barinas—, en un plazo de tres a cuatro años el país podría abastecer el 100% del consumo nacional de azúcar, reduciendo la dependencia de importaciones.
“Nosotros hemos dicho que, si se activan dos centrales azucareros más para la molienda, en unos tres o cuatro años el país puede abastecer el consumo total de azúcar”, afirmó Álvarez.
Un aspecto clave para la zafra ha sido el suministro de gasoil, insumo que hasta ahora ha estado disponible para garantizar el transporte y la operación de la maquinaria agrícola. Este factor resulta determinante para mantener la continuidad de la molienda y evitar retrasos en la cadena de producción.

Mirada hacia 2026
El sector azucarero venezolano encara 2026 con expectativas de crecimiento y consolidación. La meta es clara: reactivar más centrales, aumentar la molienda y alcanzar la autosuficiencia en azúcar. Para los cañicultores, el desafío no solo es productivo, sino también logístico y político, en un contexto donde la coordinación entre productores privados y el Estado será decisiva.