POR: ALFREDO GONZÁLEZ
Trabajador Petrolero
Han pasado 24 días del ataque militar perpetrado por el Presidente de EE. UU. Donald Trump contra la República Bolivariana de Venezuela donde tras una lamentable estela de más de 100 muertos, daños materiales a instalaciones militares y viviendas civiles; secuestraron al Presidente Constitucional Nicolas Maduro y a la primera combatiente Cilia Flores. La agresión armada de EE. UU. en contra de nuestro país ha recibido el rechazo internacional siendo severamente cuestionada como el capítulo más «lamentable» de la erosión del derecho internacional desde la Segunda Guerra Mundial, constituyendo un retroceso histórico. Se trata de una agresión ilegal que vulnera la Carta de las Naciones Unidas —en particular la prohibición del uso de la fuerza y el principio de solución pacífica de controversias—, desconoce los compromisos asumidos en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA) y pisotea principios largamente defendidos en América Latina y el Caribe, como la no intervención y el respeto irrestricto a la soberanía y la autodeterminación de los Estados nacionales.
A lo interno, desmarcándonos de partidismo político, son muchas las reacciones e inquietudes que demandan respuestas en términos del sistema de defensa, contrainteligencia e inteligencia militar, que no fueron capaces de prever esas acciones militares que atentaron contra la seguridad de la nación y violaron nuestra soberanía.
La violacion de la soberania de la patria de Simón Bolívar, luego de mas de cuatro meses de asedio en el mar Caribe; para la captura del presidente constitucional Nicolás Maduro y de su esposa, bajo el falso pretexto de combatir el narcotráfico y ser enjuiciados en EE. UU., representa el establecimiento de la denominada «Doctrina Donroe», como una reedición de la Doctrina Moonre, concebida en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos que busca la restauración del «predominio estadounidense en América Latina».
La política exterior del presidente estadounidense, Donald Trump, concebida para desarrollar su visión en la campaña electoral de «America First» (Estados Unidos Primero), constituye la nueva estrategia de EE. UU. para expandir su influencia en el hemisferio occidental, en el marco de una lógica de competencia por la hegemonía regional. “Después de años de abandono, EE. UU. reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental, y para proteger nuestra patria y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro Hemisferio”; expone Donald Trump en el «Corolario Trump» de su política exterior.
El libro “Nuestra América frente a la Doctrina Monroe, 200 años de disputas” del autor Leandro Mongerfeld; expone detalladamente la política exterior de EE. UU. en contra de las pretensiones de las potencias Europeas de recolonizar a las naciones del llamado Nuevo Mundo en nuestra América. La Doctrina Monroe fue enunciada en 1823 por el presidente Monroe de EE. UU. (1817-1825) como una declaración de política exterior de EE. UU. frente a las potencias europeas, en un momento en que gran parte de América Latina atravesaba procesos de independencia. Bajo la consigna “América para los americanos”, planteaba el rechazo a nuevas formas de colonización en el hemisferio, pero al mismo tiempo sentaba las bases de una relación asimétrica entre EE. UU. y el resto del continente. Fue así como EE. UU. consolidó su hegemonía frente a los europeos en América Latina, a la que consideraba su «patio trasero».
El libertador Simón Bolívar, en su carta al Coronel Patricio Cambelle, escribió “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad». El Libertador Simón Bolívar sabía muy bien que EE. UU. no permitiría su idea de la creación de una Gran Colombia, ya que iba a poner la mayor resistencia posible, pues su idea de crear una «Dinastía de la Gran Colombia», se oponía a las ideas de Libertad, República y Democracia de los Estados Unidos tal como lo plantea en su carta.
La Doctrina Bolivariana, contraria a la Doctrina Monroe, fue retomada, luego de 200 años; por el Comandante Eterno Hugo Chavez Frías, impulsada desde la Republica Bolivariana de Venezuela con la Diplomacia de Paz, y promoviendo los mecanismos de integración y cooperación entre las naciones, respetando la autodeterminación de los pueblos. Una de las intenciones de Trump, tras el nefasto ataque militar es contrarrestar el avance del Bolivarianismo, y enviar un mensaje al resto de los países de lo que consideran “su patio trasero”, que serian sometidos en caso de políticas que contravengan sus intereses.
El Presidente norteamericano, Donal Trump, luego de la nefasta incursión militar en nuestro país, ha dicho en reiteradas declaraciones que la motivación principal de la intervención militar, es tener el control sobre el petróleo. Ha convocado a las principales compañías petroleras, mostrando un “botin de guerra”; para que inviertan en el “negocio petrolero” en Venezuela, país con las mayores reservas probadas del mundo. La actitud de esas empresas trasnacionales ha sido de mucha mesura, “exigiendo mayor seguridad jurídica y política”, para participar en la “apertura petrolera” que ha “promocionado” Donald Trump.
Para muchos analistas petroleros, esto se trata de un intento de volver a tiempos coloniales que dejaron de estar vigentes en Venezuela desde 1831, cuando el Libertador Simón Bolívar, como Presidente de la república de Colombia; emitió el “Decreto sobre conservación y propiedad de las minas contra cualquier ataque contra la facilidad de turbarla o perderla”; en donde los derechos del rey de España, del imperio español, sobre el subsuelo pasaban a ser derechos de la nación colombiana y después de la nación venezolana cuando nos separamos de aquella Colombia en 1831. Desde esa época Venezuela es soberana sobre todos los recursos del subsuelo, reafirmándose en la Ley Orgánica de Hidrocarburos publicada en Gaceta Oficial No. 38.493 de fecha 04 de agosto del 2006, y Ley de Regularización de la Participación Privada en las Actividades Primarias previstas en la Ley Orgánica de Hidrocarburos publicada en Gaceta Oficial No. 39.419.
La Diplomacia internacional, ejercida por los países del llamado Nuevo Mundo en nuestra América, debe hacer un llamado a las grandes potencias para que se respete el Derecho Internacional, la autodeterminación de los pueblos y la soberanía, haciéndoles comprender que un mundo de hostilidad permanente no es viable, y denunciando y rechazando las pretensiones de EE. UU. de intentar revivir el neocolonialismo, tras la intervención militar en Venezuela; bajo la Doctrina “Donroe” en América Latina.
Trabajador Petrolero