Economía.- Durante 2025, los productos de consumo masivo en Venezuela registraron alzas sostenidas tanto en bolívares como en dólares.
Este fenómeno golpeó directamente el poder adquisitivo de los hogares, que vieron cómo la inflación y la depreciación de la moneda nacional se combinaron para encarecer la canasta básica.
La carne de res, uno de los alimentos más demandados, se convirtió en símbolo de esta escalada.
En el primer trimestre del año, los cortes de primera —como el ganso y la pulpa negra— se mantenían en un rango de $8,80 a $9 por kilo, mostrando una aparente estabilidad en divisas. Sin embargo, para quienes pagaban en bolívares la realidad era distinta: la moneda nacional perdió 24,6 % de su valor frente al dólar, según las cotizaciones diarias del Banco Central de Venezuela (BCV).
Ese desfase entre precios en dólares y la depreciación del bolívar comenzó a marcar la diferencia en los bolsillos de los consumidores.

El salto en bolívares
Al 31 de enero de 2025, el kilo de carne se ubicaba en Bs. 521,64. Hoy, según la cotización oficial del BCV de Bs. 301,37 por dólar, el mismo producto alcanza los Bs. 3.438,90. Esto representa un incremento cercano al 570 % en lo que va de año, una cifra que refleja la magnitud del ajuste y su impacto en la economía doméstica.
La proteína animal, considerada esencial en la dieta venezolana, se ha convertido en un lujo para muchas familias. El encarecimiento obliga a sustituirla por alternativas más económicas como el pollo, los granos o incluso reducir su consumo. El fenómeno no solo afecta la nutrición, sino también la percepción social de bienestar, pues la carne ha sido históricamente un indicador de poder adquisitivo.

Contexto económico
La escalada de precios responde a una combinación de factores:
– Depreciación del bolívar frente al dólar.
– Inflación interna en rubros de transporte y producción.
– Dependencia de la divisa extranjera para fijar precios en el mercado.
En este escenario, los consumidores enfrentan una doble presión: la pérdida del valor de su salario en bolívares y la dolarización parcial de la economía.
El caso de la carne de res en 2025 ilustra cómo la inflación y la devaluación se entrelazan para redefinir el consumo en Venezuela. Lo que antes era un producto cotidiano, hoy se convierte en un termómetro de la crisis económica y en un recordatorio de la fragilidad del poder adquisitivo de los venezolanos.