Economía.- El ecosistema emprendedor venezolano atraviesa su mayor retroceso en dos décadas. El país perdió 1,3 millones de emprendedores en un solo año, al pasar de 2,7 millones de personas con algún negocio en 2024 a apenas 1,4 millones en 2025. Si se toma en cuenta el bienio 2023–2025, la salida acumulada asciende a dos millones de emprendedores.
Los datos forman parte del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025, elaborado por la UCAB y el IESA, con apoyo de CAF, Mercantil Banco y EY Venezuela. El estudio, presentado el 18 de marzo, describe un deterioro profundo del tejido empresarial emergente. “El país ha ingresado en un período de contracción estructural en el emprendimiento”, advirtió el investigador Luis Lauriño, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB.

Ecosistema que se contrae y se “infantiliza”
El informe muestra que la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) cayó de 11,7% en 2024 a 7,7% en 2025, su nivel más bajo desde que el estudio comenzó en 2003. El reporte señala que esta caída refleja “un agotamiento definitivo de los ahorros familiares utilizados para el autofinanciamiento”, lo que eleva las barreras de entrada para nuevos negocios.
El 77,8% de los emprendimientos tempranos son nacientes, con menos de tres meses de existencia y sin capacidad para pagar salarios. El documento lo resume con una frase contundente: “La gran mayoría de las iniciativas están atrapadas en la fase de gestación y mueren antes de lograr operatividad real”.
La proporción de negocios nuevos —aquellos con más de tres meses pero menos de 3,5 años— cayó a 22,2%, frente al 31% del año previo. Lauriño explicó que el capital inicial requerido, entre 5.000 y 20.000 dólares, proviene casi exclusivamente de ahorros, remesas y apoyo familiar, lo que explica la alta mortalidad por falta de financiamiento.
Solo dos de cada cien negocios logran consolidarse
El panorama para los emprendimientos establecidos es aún más restrictivo. Apenas 1,9% de los negocios supera los 3,5 años de vida, una cifra prácticamente idéntica a la de 2024. El GEM califica esta situación como un “estancamiento crítico” que mantiene a Venezuela entre los países con menor sostenibilidad empresarial del mundo.
El informe es explícito: “El entorno sigue destruyendo sistemáticamente la maduración de las empresas, fomentando un enanismo empresarial sin capacidad de generar empleo formal”.

Emprender por necesidad, no por oportunidad
El estudio confirma que el emprendimiento en Venezuela sigue siendo, ante todo, una estrategia de supervivencia. El 88% de los emprendedores declara que abrió un negocio para “ganarse la vida porque los trabajos son escasos”.
El investigador Demetrio Marotta lo resume así: “El emprendimiento es, ante todo, una estrategia de supervivencia individual ante la falta de empleo formal”.
Aun así, el informe detecta un repunte en motivaciones de impacto: 55% de los emprendedores dijo querer “marcar una diferencia en el mundo”, frente al 40% del año anterior.
El análisis de expertos coloca a Venezuela en el penúltimo puesto global del Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI), solo por encima de Angola. El estudio describe un ecosistema “constreñido”, afectado por sanciones, inflación, asfixia tributaria, deterioro de infraestructura, falta de crédito y un entorno regulatorio que “penaliza la formalización y la escalabilidad”.
El reporte contrasta la realidad venezolana con la de países que han logrado ecosistemas robustos, como Emiratos Árabes Unidos o Taiwán, donde el emprendimiento se impulsa por innovación y oportunidades de mercado. En Venezuela, en cambio, predomina un “emprendimiento de supervivencia”.
El Regional del Zulia
Fuente/Finanzas Digital
Foto/UCAB