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Suerte, azar, respuesta divina; no importa, la realidad está allí, Alexander José Beja Sánchez, luego de pasar por un cúmulo de vicisitudes tras su decisión de migrar desde Venezuela a la capital colombiana, Bogotá, grabó su primera canción con uno de los principales grupos de música Pop/Rock de México, Camila.


¿Cómo comenzó todo? Un día Alexander de 22 años de edad decide emigrar hacia Colombia desde Maracay-Venezuela, su ciudad natal, por razones económicas y sociales, empacando dentro de su maleta lo único de valor que posee: su talentosa voz.


Todo no fue como esperaba. Desde que comenzó su andar cargado de sueños desde su querida Venezuela, se dedicó a cantar en las calles bogotanas donde recaudaba el dinero para su sustento, sin embargo, en las notas entonadas por el joven también se dejaban escuchar los Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si de la esperanza.


El día llegó. El 19 de julio de 2019 estaba listo para ser bendecido. Se levantó como de costumbre y se dirigió al Parque de la 93 en el centro de Bogotá. En la boca de un estacionamiento que colinda con un lujoso restaurante, comenzó a cantar como siempre.

Mario Domm y Pablo Hurtado, integrantes del grupo Camila, se encontraban en la capital colombiana, y de repente cuando salían apresurados del restaurante cercano al lugar donde cantaba Alexander, pues se dirigían a abordar el avión que lo llevaría de regreso a México; escucharon una voz que entonaba la canción Venezuela escrita por Pablo Herrero y José Luis Armentero. Decidieron husmear a ver de quién se trataba, pues sí, era Alexander que emocionado seguía cantando porque entre sus espectadores reconoció a quien desde los 8 años era uno de sus cantantes favoritos, Mario Domm. Él estaba allí escuchándolo cantar. Domm se dirigió al muchacho y sus oídos se dejaron atrapar por la melodía de su voz. En ese momento era grabado por la periodista Carolay Morales de RCN Radio, quien cuando se dirigía por el lugar buscando un baño, lo escuchó, y se dijo entre sí, “aquí puede haber una historia que contar”. Sacó su teléfono para grabar su historia; de esta manera quedó documentado todo el encuentro y la reacción de Domm al escuchar al joven venezolano.


Emocionado por el sentimiento que le trasmitía se acercó a él, le dio 100 dólares y le pidió que interpretará otra canción; el joven no lo dudó, sabía que era su momento, él estaba peleando por un sueño. De su garganta salió: “Aquí estoy yo para hacerte reír una vez más, confía en mí, deja tus miedos atrás y ya verás”, de Luis Fonsi. Domm no pudo contener las lágrimas, al igual que Alexander y la periodista que hoy agradece a Dios haber sido parte de esta historia.

 -Quisiera hacerte una audición, le dijo Domm.
Los ojos de Alexander se nublaron y no tenía cómo encontrar respuestas a lo que pasaba.
-Llámame, anota el número, sostuvo el artista.
-No tengo teléfono, disculpe, le respondió incrédulo el muchacho.
Acto seguido le dio los 100 dólares y lo llevó rápidamente para no perder el vuelo, a una tienda para comprarle un teléfono celular. “Usted no se me va a perder”, le aseguró, ya que pretendía enviarle por WhatsApp un tema para que lo ensayara y luego se lo reenviara grabado, y de allí en los siguientes días le daría una respuesta, sobre si podía grabar una canción con el grupo.

Travesía por un sueño

La vida de Alexander antes de ese momento fue difícil. Partió con un grupo de migrantes a pie hacia Colombia, tardando 21 días para llegar a Bogotá. Antes había acampado en Cúcuta y Bucaramanga, donde hacia lo que sabía; cantaba en las calles para ganar algo de dinero para comer y seguir.

“No es fama, no es dinero, lo que busco, es mi sueño, y mi sueño es cantar”, sostiene sin cesar el agradecido muchacho, quien en una de las entrevistas que se le realizaron por ser el boom del momento, pidió perdón a Colombia por la forma ilegal como ingresó al país.

Para Alexander nada importó la travesía que tuvo que realizar, el desgaste de sus zapatos, obligándolo a seguir descalzo, atravesando el mortífero Páramo de Berlín; este muchacho, que creció durante la revolución chavista, salió indetenible como un sifón desde su casa sin dinero y sin comida, sólo siguiendo las instrucciones de su corazón.

En Venezuela Alexander estudiaba tercer semestre de Publicidad y Mercadeo en una universidad privada que costeaba con su trabajo en una pastelería, pero la crisis lo dejó sin poder continuar sus proyectos académicos y comenzó a cantar en las calles para ganar algo de dinero, pues desde los cuatro años sabe que Dios le dio un don exquisito, que es su voz. Su talento es innato, sin recibir una clase de canto, siente la música como algo especial; la califica como color, luz, algo que te lleva a donde quieras ir.  Su madre fue quien descubrió que cantaba cuando lo veía pegado en una corneta aprendiéndose los temas y cantando con una voz de tonalidad muy alta, con apenas cuatro años de edad.

Lo importante de esta historia es que Alexander estaba en el momento y en el lugar correcto para iniciar su sueño de convertirse en un famoso cantante.

Bien lo dijo Domm cuando escuchó al muchacho, “tienes una bazuca en la boca, y hay que usarla”.

Contó en una entrevista Mario Domm al preguntarle que lo motivó a ayudar a Alexander; que él lo escuchó y le impactó su voz, le ofreció los 100 dólares por su actuación, pero se dio cuenta de que a la gente no se ayuda con limosna, se le da trabajo, y eso hizo.

De Venezuela a Hoja en Blanco

El grupo Camila realizó todos los trámites necesarios entre el Consulado de México en Bogotá y el departamento de Migración Colombia, para que Alexander fuese a México por tres días para grabar el tema “Hoja en Blanco”, compuesto por Domm. La solicitud obtuvo respuesta y al joven se le entregó un pasaporte provisional para ir hasta uno de los principales estudios de grabación de México, donde además de grabar el tema, la interpretó durante dos conciertos junto a Camila; uno en México y otro en Colombia, eventos que Alexander disfrutó al máximo.

Así fue como el 6 de diciembre de 2019 salió a través de todas las plataformas digitales la canción Hoja en Blanco, que alexander interpreta junto a Camila, que, aunque no lo haya catapultado a la fama, si lo hizo vivir momentos de felicidad y agradecimiento. De regreso en Bogotá sigue cantando en las calles, esta vez en los estacionamientos de algunos conjuntos residenciales para ganarse el sustento diario. Sin embargo, sus sueños siguen intactos. Porque como Mario Domm lo dijo el día del concierto en México con Alexander: A cualquiera le puede pasar tener un mal Presidente.

Alexander dice con frecuencia que recuerda unas sabias palabras que le dijeron un día… “es muy poco tiempo que se vive, para el tiempo que se está muerto”, de allí que siempre busca su sueño como si no tuviera más tiempo. Advierte que es ahora, porque siempre escucha a su corazón, y sus sueños son imparables.

Asegura que cuando fue descubierto por Domm libraba una batalla de rodillas ante Dios, y fue escuchado. Asimismo, defiende la esencia del venezolano, la que define como: risas, arte y corazón.

Con su lema de que la nacionalidad no nos define como personas sino nuestro corazón, lamenta que algunos ensucien el nombre de Venezuela, aunque sabe que muchos como él lo levantan; por ello hace un llamado al agradecimiento hacia esos países que abren sus puertas a los migrantes sin mezquindad. Hoy Alexander es una insignia de esperanza para los venezolanos.

Mensaje:  Agradezcan siempre. No se dejen vencer. No se rindan, que nunca es tarde para alcanzar nuestros sueños. Mi corazón me dijo corre y eso hice, sin importar nada y sin mirar hacia atrás.

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