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La madre de la cantante venezolana Reymar Perdomo quiso que su hija volará alto, y así fue. Casi sin darse cuenta inició su vuelo hacia la cúspide cuando compuso y cantó el tema musical “Me Fui”, que ahora se escucha en cada rincón de las regiones de Sudamérica y en otras partes del mundo. El tema hecho desde su corazón se ha convertido en un himno de esperanza para sus paisanos inmigrantes, con el que son alentados a perseguir sus sueños con trabajo y honestidad. 

Su nombre es sinónimo de lucha, pasión y constancia, el cual se pronuncia con letras muy bien afinadas como su armoniosa voz. Reymar acapara la atención de miles de venezolanos en cada cruce fronterizo con un tema que refleja, en cada línea, la historia de perseverancia y coraje que enfrentan hoy día sus connacionales. Cuando “Me Fui” suena un tsunami de supervivencia y fuerza interior inunda el corazón del migrante que la escucha.

Una Raymar quebrada desde el alma, afligida por el duro reto de buscar en tierras lejanas su futuro, sentada en una plaza limeña, toma lápiz y papel y escribe unas cuantas líneas en las que afloraba todo su dolor, su odio por las razones que la llevaron a estar lejos de su familia, todas sus ganas de superar las vicisitudes que pesaban demasiado en sus alas para emprender el vuelo que tanto ansiaba; el resultado fue una composición que se convirtió en una insignia poderosa de resistencia para la comunidad inmigrante venezolana. Un mantra para sobrevivir. Una entonación que lleva al unísono a que musicalmente se le dé una mentada de madre a un presidente, que para muchos es el causante de la diáspora desenfrenada que mantiene fuera del país a casi 6 millones de venezolanos.

Tras tres años del voraz lanzamiento de “Me Fui”, sin guion, sin producción, sólo la más sublime expresión de conmoción por alejarse de su país para descubrir nuevas oportunidades en medio de desafíos, aciertos y desventajas; el tema sigue incólume en el alma de los venezolanos que se marchan de su Nación en procura de sus sueños, como si se tratase de un bolero de los años ‘60, temas que al escucharlos despiertan un sentimiento de amor y nostalgia incesante.

Sin duda alguna, “Me fui” apuntó al corazón de muchas personas mientras llegan a un terminal de pasajeros con maletas en mano, cuando escuchaban la radio, durante un paseo familiar, en el interior de un bus de pasajero o en las redes sociales.

La travesía

Estando en su ciudad natal San Juan de los Morros, Reymar Perdomo agarró sus maletas, su mágica guitarra y una composición que se tejía en su mente, sin pensar que causaría una explosión de sentimientos entre sus paisanos en las redes, pues cada estrofa de “Me Fui” transmite una historia real sin filtros ni mentiras. 

«Con mi cabeza llena de dudas, pero me fui, y aquí estoy creyendo en mí acordándome de todo aquello que un día fui», así cantaba Reymar Perdomo cuando en el primer trimestre de 2018 pisó tierras peruanas, donde recibió un fuerte apoyo de sus hermanos venezolanos, mientras que los abrazos y el aliento nunca faltaron. 

Las redes sociales mostraban a una profesora de canto, que había dejado la enseñanza para emigrar en búsqueda de su destino, segura y confiada, dejando claro que su verdadero amor era el canto y Venezuela. 

«Cantar este tema (Me Fui), que de alguna forma se conecta con la historia de cada uno de ustedes (migrantes venezolanos), es un sueño hecho realidad», había dicho Perdomo, en medio de una noche estrellada en territorio peruano, uno de los países de Sudamérica que la acogió para abrir la puerta del éxito custodiada de una inalterable fe, un aspecto muy esencial en su vida.

Su enorme sencillez, su carisma inagotable y por supuesto su grandioso talento mantuvo a flote a la joven Reymar Perdomo en su estancia por el Perú. 

Para Reymar nada fue fácil en Perú, hasta su mágica guitarra que la acompañaba desde los 12 años y que había sido un regalo de su madre, fue destrozada por un chofer xenofóbico que la bajó a tirones de un autobus donde intentaba cantar. Con la solidaridad del dueño de una tienda de instrumentos musicales, pudo sustituir su guitarra, uno de sus tesoros mágicos, por un Ukelele, el cual tuvo que aprender a utilizar, y que hoy es su fiel compañero.

La plataforma interna de los buses y las plazas fueron sus escenarios en el día y en la noche para ganar algo de dinero y cubrir sus necesidades; en dichos lugares renacía una Reymar empoderada y apasionada, que dejaba atrás el doloroso episodio que sufrió cuando desconocidos le robaron parte de su equipaje en su camino migratorio, específicamente en Colombia.  

De esta experiencia nació desde lo más profundo de su ser esta estrofa que forma parte de la canción “Me Fui”.

«Me robaron, una maleta me llevaron, me quedé con la plata porque la tenía en la mano, seguí pa´lante, pa´ atrás no vuelvo, sí Dios me puso esto es porque yo puedo con esto».

La cantante nunca dudó en no echar para atrás lo que se había propuesto al principio, «corriendo al trote, comiendo poquito, hablando poco y llorando bajito». Llegó al Perú y de allí partió a Colombia, donde Dios y su santo favorito, San Juan, les tenían preparado una gran aventura musical en compañía de grandes artistas sudamericanos.

El periodista Daniel Samper le puso el ojo al talento de Reymar Perdomo y la invitó a tierras colombianas para cantar en los buses de ese país con el fin de sensibilizar a la gente, el mismo trabajo que ella protagonizaba en Perú se llevaría a tierras neogranadinas, pero con una gran sorpresa.  

Perdomo arribó a la ciudad de Bogotá, donde se embarcó en un bus con su guitarra cantando el tema musical que la dio a conocer. 

No sabía que entre los pasajeros se encontraban Andrés Cepeda, Carlos Vives y Santiago Cruz, sus tres artistas favoritos, que, disfrazados para evitar ser reconocidos, estaban allí gozando de su talento en vivo y directo. 

Gracias a esta oportunidad de oro, la venezolana grabó para Sony una nueva versión de “Me Fui”, pero esta vez se incorporaron las voces de 16 cantantes latinoamericanos como San Luis (Venezuela), Carlos Cruz, Andrés Cepeda, Leslie Shaw, Silvestre Dangond, Sebastían Yatra, Debi Nova, Víctor Muñoz, Raquel Sofía, Juan Fernando Velasco, Ventino, Fonseca, Fanny Lu, Mario Cáceres, Javier Ramírez, entre otros. 

En medios informativos, Reymar dijo que había descubierto que “Me Fui” es una canción dirigida a la comunidad inmigrante con un mensaje claro de esperanza, perseverancia y unión latinoamericana. 

Después de esta inolvidable hazaña, la artista venezolana se radicó en Colombia, donde da clases de canto y al mismo tiempo reflexiona sobre el regalo que le dio la vida, una nueva oportunidad para triunfar. 

Confiesa que Dios la ha enseñado a olvidar y seguir adelante, principios que la acompañan como un Ángel guardián en cada uno de sus proyectos.

La nativa de San Juan de los Morros argumenta en esta nueva etapa de su vida, que ella se ha convertido en un «corazón que canta» llena de profundo agradecimiento. Estamos seguros de que volveremos a ver a esta flamante mujer de música impactando al mundo con su pequeña Ukelele y su voz. 

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